101 postales dálmatas (segunda parte): Dubrovnik, Kotor y… ¡Albania!
¡Hola! Hace ya más de un año que estoy dando la vuelta al mundo a lomos de la moto Fefa. Si has llegado aquí por casualidad y tienes un ratico, quizá te interese saber algo más de mi historia. Conoce la ruta, la moto, entérate de cómo salí de Madrid, cómo empezó todo, lee todo el blog desde el principio o entérate de cuál es mi posición actual.
En Shkodra, Albania
Día 27 de viaje. 28º C. Leyendo Desayuno en Tiffany’s, de Truman Capote
Salir de allí me costó más de lo que hubiera imaginado.
La cala en la que deposité mis cansados huesos era un pequeño paraiso cotidiano azul y blanco. Un remanso delicioso de Adriático salpicado de casitas de huéspedes algo ajadas y de estética setentera pero en todo caso baratas y apacibles. Microplayas de grava, niños en pédalos y ancianas con pamela, turistas alemanes recién jubilados y un tipo que dice que está dando la vuelta al mundo en moto, qué locura. El día que pasé refugiado en esa cala -desconozco su nombre, pero en la Costa Dálmata hay centenares de calas iguales, llamémosla Cala Chicha, por ponerle uno- dormí hasta las tantas, leí un libro y medio, me bajé dos películas que disfruté en cama agazapado, y comí como una puerca. La casita de huéspedes no tenía internet, pero un hotel de cinco estrellas que dominaba toda la bahía sí lo tenía, y para colmo, desprotegido. Desde un banquito a la sombra de unos pinos en el paseo marítimo que flanqueaba el hotel me conecté plácidamente a su red para descargarme películas de forma ilegal y organizar por correo electrónico la revisión de Fefa en Vologrado (Rusia) dentro de un mes.
Nada más llegar a Cala Chicha se me presentó un jubilado alemán rubicundo y de aspecto aburridísimo que me palmeó la espalda y le hizo seis o siete fotos a Fefa y su winch. Llegamos a la conclusión, por gestos, de que hacía mucho calor. Le recomendé Mostar y él a mi Kotor, un pueblecito con encanto en la costa de Montenegro. Extenuados por el intercambio de gruñidos, gestos exagerados y grandilocuentes y palabras en diversos idiomas que nos permitieron comunicarnos de forma rudimentaria, decidimos dar por sellada nuestra amistad bebiendo en silencio un agua mineral al borde del mar.
Esta mañana arranqué dispuesto a ver por fin Dubrovnik -llevo dos días evitándolo-, a atracar en Kotor y a acercarme todo lo posible a Tirana. Encendí el GPS, que no reconoció en modo alguno la existencia de Kotor -pese a que probé todo tipo de variaciones del nombre-, por lo que le indiqué Tirana, en la esperanza de que en algun momento de la ruta una señal me desviaría. El GPS amablemente me indicó una dirección a seguir bordeando la costa. A los pocos minutos, la carretera se hizo más y más diminuta, hasta que me encontré conduciendo en la playa de Cala Chicha y entre sombrillas, tumbonas y señoras que se ponen bolsas del supermercado en la cabeza cuando llueve. Las saludé amablemente y enfilé hacia un sendero infinitesimal que bordeaba el lado más escarpado de la costa. El sendero empezó a convertirse en un pedregal y el pedregal en una ladera de acantilado que habría hecho palidecer a una cabra montesa especialmente intrépida y suicida. Era imposible dar marcha atrás, por lo que continué el ascenso en un acto desesperado y autodestructivo, mientras las piedras del camino caían rodando hacia el mar. En ese momento, sólo se me ocurrió ponerme a gritar como un loco:
- ¡¡¡No te caigas, no te caigas, adelante, putita, adelante, putita, adelanteputitaadelanteputita adelanteputita!!!
La Fefa pegó un par de brincos imposibles, cogió tracción y arrancó por la pared vertical del acantilado traqueteando alegremente. Para complicar la situación, la escombrera dio un inesperado giro muy abrupto hacia la izquierda. Tuve la certeza de que nos caeríamos los dos rodando ladera abajo y sólo nos pararía el mar.
- ¡¡¡Adelanteputitaadelanteputitaadelanteputita!!!- chillé enloquecido animándola. De repente, ante mi y sin avisar, la carretera principal. La saludé con un aullido histérico y Fefa, pegando otro salto inverosímil, se echó a andar por el asfalto. Mi grito de triunfo se pudo oir en Dubrovnik, a la que llegué sudando y con una sonrisa de oreja a oreja media hora más tarde.
La (hummm) perla del Adriático: Dubrovnik
Para llegar a Dubrovnik es preciso pasar un tormento infinito de acantilados a pico sobre el mar que habrían enfermado al Hombre Araña y carreteras serpenteantes que habrían puesto de los nervios a Carlos Sainz. No es de extrañar que el grueso de turistas que desembarcan ahí sean provenientes de enormes cruceros que, por unas horas, atracan en su puerto. Para mi Dubrovnik es completamente prescindible, especialmente considerando que lo que se ve en la actualidad es una reconstrucción que tiene menos de diez años: la ciudad sufrió el asedio y el bombardeo serbio durante la contienda de 1991 y quedó convertida en una cochiquera, por lo que se ve hoy es una reproducción -fidedigna, pero reproducción al fin y al cabo-. Si a esto sumamos que, para pasear por sus calles, hay que abrirse paso a codazos en medio de la multitud adiposa de occidentales sobrealimentados con la piel calcinada de tomar el sol en la cubierta de un trasatlántico, la decepción se explica por si sola. A medida que van desfilando ante mis ojos las ciudades-circo Patrimonio de la Humanidad, me voy volviendo más insensible a su extraña forma de belleza de probeta y busco más la autenticidad. Dubrovnik me parece un bonito mercadillo para viajeros de crucero. Y poco más.
Kotor, el hermano pobre
Continué ruta subiendo y bajando más acantilados de los cojones. Para aumentar la diversión, al cruzar la frontera de Montenegro la gente aparentemente se metió unas buenas rayas de coca, y empezó a adelantar en contínua y a ponerse a 180 en poblado por sistema. Dos o tres imbéciles en moto se dispusieron a retarme haciendo caballitos delante de mi en un alarde de virilidad sumamente impactante, por lo que paré a Fefa en el arcén y miré hacia otro lado hasta que se perdieron de vista petardeando en el infinito. Recé porque se estamparan lo antes posible de un modo higiénico e inocuo para el resto de los mortales en alguna calita escondida.
Montenegro es un constructo hipotético con cuatro años de vida. Repito, el país tiene cuatro años. Medio millón de personas viven aquí colgadas de unos peñascos cubiertos de pinos. Pasé por su capital -Podgorica- sin darme apenas cuenta de que estaba atravesando una ciudad. Hay un par de lagos de importancia, y tres o cuatro montañas de dos mil metros de altura. La joya de la corona del país es una bahía, dibujada por Dios el día en que estaba ensayando el Parkinson. Dicha bahía, las Bocas de Kotor, en cuyo interior se refugia -o se esconde, o se agazapa, o se escabulle, o se disimula- el mencionado pueblo, se formó con la desaparición del río Bokelj. Para llegar a Kotor debes bordear la bahía, que a su vez está constituida por centenares de calas, como una imagen fractal: Una cala está formada por dos calas que están formadas por tres calas que están formadas por ocho calas. Vamos, que hay algunas curvas. Dado que en Montenegro todavía no han descubierto lo que son los puentes, si deseas evitar las Bocas de Kotor debes coger un ferry que te lleva a la otra punta. Y eso es, evidentemente, lo que no hice yo. A la hora de la comida llegué a Kotor deshidratado y deseando asesinar a cualquiera muy lentamente y con mucho sufrimiento. Pese a estar bastante cansado y harto de calas y de precipicios y de curvas, la ciudad me fascinó de forma inmediata. Kotor es un pequeño Dubrovnik con sabor mucho más auténtico. Las Bocas de Kotor no son accesibles para grandes trasatlánticos, por lo que Kotor no está asediada por manadas de bisontes con cámaras de fotos desechables. El mercado es un mercado de verdad, donde se venden productos de verdad a personas reales. Hay fruta, y queso. Y miel. Y carne. Por las calles desfilan nativos, y en sus iglesias hay personas rezando.
Albania: Mamá, qué lejos estoy
Debo reconocer que, al atravesar la frontera de Albania, sí que sentí algo. Dejando atrás Montenegro, unos guardias me pararon ante un barracón prefabricado. Unos perros callejeros follaban con desesperación y otros se disputaban violentamente un hueso muy roido ante la mirada apacible de un funcionario panzudo que, con la tripa al aire, fumaba tranquilamente sentado en una silla de plástico. Pasé delante de un ejército de camiones varados en las aceras sin ningun tipo de orden. La carretera parecía haber sufrido un bombardeo reciente. Curiosamente, este es el tipo de carretera que disfruto, con amplias curvas, un firme irregular trufado de grandes baches y cunetas atiborradas de plantas. Pasó un burro sexualmente excitado persiguiendo una oronda gallina con fines algo oscuros. Luego un rebaño de cabras sin objetivo fijo, pastoreadas por algo que podría haber sido un hombre, un niño, un perro o una vieja. Luego desfiló un cerdo, que me miró con horror infinito antes de desaparecer roncando en el patio de una casa. Tres hombres sin camiseta compartían una moto de poquísima cilindrada y me saludaron riendo. El tipo que conducía ante mi llevaba un Mercedes de los ochenta con el maletero a rebosar de gallinas, y su tubo de escape colgaba de un alambre oxidado. Vi a la primera pareja de viejos acuclillados en el suelo charlando. Se sucedían pequeños puestos de lavado de coche: el que tiene un mínimo de iniciativa y un grifo a mano monta un puesto de lavado poniendo en la acera un enorme cartel en el que, con letras temblorosas, indica “LAVAHZ SPECIAL”, lo que le proporciona al empresario un puesto donde charlar con sus amigos, echar unas briscas, y esperar a que alguien alguna vez necesite lavar su coche. El siguiente paso al “LAVAHZ SPECIAL”, para aquellos que han prosperado en la vida, es el “GOMA”, en el que te cambian los neumáticos y te reparan pinchazos, lo que le proporciona al empresario un puesto donde charlar con sus amigos, echar unas briscas, y esperar a que alguien alguna vez necesite ruedas nuevas. Tal vez se esté ancheando la carretera, pero las obras parecen abandonadas desde hace un par de años. Pasa un octogenario desdentado acompañado de su esposa de catorce años que lleva en brazos un niño y una oveja. Un puesto de ataudes abierto las veinticuatro horas muestra el último grito en tanatoestética albanesa: los sarcófagos con borlas y puntillas. Cada pequeño detalle que diviso me maravilla, me asombra, me enardece. ¡Es todo tan real, tan jodidamente fascinante!. ¿A dónde irá esa cabra con tanta prisa? ¿y esas dos mujeres enlutadas que cargan con esas ramas, de qué se reirán? ¿a quién quiere excitar con ese escote esa muchacha campesina que conduce ese pequeño tractor de dos ruedas? ¿cuándo se le ocurrió a ese tipo montar esa tienda de inodoros usados? ¿esa caca que acaba de depositar esa niña en la acera se quedará ahí para siempre? ¿cómo habrá llegado ahí ese poster de FIFA 2006? ¿cómo habrán conseguido darle la vuelta a ese coche y por qué estará ahí con las tripas al aire desde los años sesenta? ¿esa anciana será puta de verdad como aparenta o sólo se viste así porque lo ha visto en una revista?
He encontrado un hotel acogedor en el que me guardan a Fefa en un patio interior florido. Salí a cenar pero nadie daba cena. Conseguí encontrar un restaurante italiano en el que me sirvieron unos espaguetis con champiñones de lata. Se oyen las invocaciones a Alá desde los minaretes pero, al contrario de lo que ocurre en el Islam, a esta gente parece importarles un huevo y siguen con sus cosas como quien oye llover. Me arrepiento de haber dejado la cámara de fotos en el hotel, escondida tras la neverita. Lo que estoy viendo por las calles desafía a cualquier descripción.
Ay, mamá… Qué lejos estoy y cómo lo estoy disfrutando.
Si has disfrutado de este artículo, puedes (debes) retribuírmelo compartiéndolo en Facebook, Twitter, Menéame o Tuenti
Simplemente haz click en los enlaces y se abrirán en una ventana nueva los distintos servicios. Así de fácil. Hazlo. Ya. 



















Salíadarunavuelta: La vuelta al mundo en moto de Fabián Barrio
about 1 year ago
ke bonito
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Espectacular Fabian.
Realmente me tienes , como a otros tantos, “enganchado” a esta web haciendo que esos momentos me lleven ahí donde estes. Cosa que se hace mucho más fácil con esas imágenes de “catálogo”.
Por cierto, Esta claro que se te escapó el comentario que hice recomendandote entrar por el lado sur de Dubrovnik. Era camino mucho fácil y con menos curvas para acceder.
¡Lo que dices de Dubrovnik, mmmmmmmno no es del todo cierto!
Me refiero a la reconstrucción. Casi todos Los tejados y hasta interiores de algunas de las casas o palacetes son reconstruidos, pero todo el casco antiguo, las casas, sus fachadas, iglesias las murallas, o sea todo lo que tus ojos pueden ver durante los paseos por el caso antiguo, TODO es original, aunque te cueste creer. Lo que pasa es que lo ves muy nuevo porque se mantiene, se quida, la gente vive ahí cada dia, y en el fondo no deja deja de ser un museo que tiene que ser presentable para las contínuas aunque sinceramente agobiantes y exageradas visitas de turistas. Los locales , aún conscientes de que viven grácias a todos esos turistas, están hartos de que se acumule tantos turistas a la vez y que practicamente no se pueda caminar por los callejones.
¿¡Os haceis una idea de lo que puede ser “soltar” dos cruceros de mas de 1000 turistas en cada uno, hambientos de fotos, en un casco antiguo de unos 350 m de largo y otros tantos de ancho y que tiene UNA SOLO CALLE PRINCIPAL y un monton de callejuelas estrechas y todo rodeado de murallas!?
¡Si, una locura!
En fin, sigue así Fabián, sinceramente, cuando acabes esta vuelta creo que todos los que estamos aqui notaremos un grán vacio en el nuestro dia dia.
¡Salu2!
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Hola Fabi,parece que estas empezando a disfrutar de verdad de la azaña,las fotos son muy buenas creo que con las fotos que haces nos resumes muy bien la esencia del pais y los relatos geniales con esos tokes de humor,poesia y conclusiones y pensamientos tuyos.Creo que poko a poko te has hido adaptando al medio y las circunstancias y cada vez estas mejor preparado fisica y mentalmente para todo lo que venga.Animo Fabi pq nos estas haciendo disfrutar muchisimo y abriendo los ojos de como es el mundo.Me alegro que Fefa este a la altura de las circunstancias creo que poko a poko y dia tras dia te hira sorprendiendo mas.No decaigas Fabi pues somos muchos los que estamos contigo y nos llebas detras.Un abrazo.Vamos contigo.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
muy bueno Fabián, pensaba que Croacia era otra cosa.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Fabian, Tu viaje es mejor que un seriado!!
Casi relijiosamente, todos los dias le doy una espiada para ver como anda el tema.
Muy buenos los relatos , mal puedo esperar a lo que esta por venir .
Te deseo lo mejor !!
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Me equivoqué, donde dice Hércules, bien podría decir Ulises,… Atlas …u otros dioses viajeros buscadores. Ítaca no tiene porqué ser exclusivo de nadie, al representar la búsqueda de la dignidad.
No sabría qué música mandar al MP3, del “Master territorio”, pero sé que Antonio Vivaldi, dedico una ópera a un héroe guerrero (Edad Media, 1468,) albanés, que junto con serbios, búlgaros, rumanos y otros pueblos de la zona luchó con el Imperio Otomano. De imperio a imperio y muero porque me toca. ¡Dios lo quiere!…. Decían los cruzados. El héroe era Skanderber y la ópera lleva su mismo nombre. Quizás alguna parte te guste, seguro que hay ruido de sables. La que a nosotros(los que tejemos y destejemos impuestos en nuestra casa) nos encanta, es la de “ los esclavos felices” de Juan Crisotomo Arriaga el “ Spanish Mozart”
Coraje
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Querido Fabián, tu madre me acaba de decir en El Azul que va a dar la vuelta al mundo en moto y que ya llevas 5000 kms. me dio tu web del viaje y por eso te escribo para desearte lo mejor y decirte que la mejor forma de entender la existencia es como arte de vivir la vida honrada, critica, apasionada, arriesgada y solidariamente en libertad tratando e hacer poesía y riéndose del mundo empezando por reírse de uno mismo como hacíamos en aquel programa tuyo de radio voz en el que lo pasamos tan bien.
Un abrazo muy fuerte
Miguel Cancio
Nota:
YO tuve una lambretta con la que andaba por Santiago y despues una ducati 250 con la que hice la luna de miel campings por francia e inglaterra en el verano de 1974
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Cancio, qué inmensa alegría saber de ti después de tantos años. Qué bien nos lo pasamos en la radio… pero si llego a continuar esa vida, no estaría hoy escribiéndote desde Albania. Un fuerte abrazo.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Ensoñaciones de un “paseante” solitario.
Estas muy cerca de la Ítaca de Hércules, y te parece que estás lejos de casa.
Describes mejor el alma de los acantilados y las ciudades que la sensualidad y sentimiento de las personas que viven colgadas de sus altivos peñascos, donde anidan águilas negras, y personas que nunca salen en tus fotos (ni siquiera a traición)
Albania, viene del latín,”albus, blanco, en referencia a la nieve de las montañas, pero el nombre autóctono del país, Shqipëria, significa “Tierra de las águilas” y así consta en su bandera con un ágila bicéfala negra sobre fondo rojo sangre. Otra vez las cien palabras valen más que una imagen, pero algo entristece en tu lectura, pues parece que los albaneses fueran culpables de algo. Algún pecado original o histórico que desconoce su mutante cultura.
Primero, griegos, luego romanos por la fuerza, bizantinos ortodoxos, luego godos, hunos, ostrogodos, eslavos de ojos azules, luego guerras y más guerras para ser hoy lo que son…” los más temidos del uno al otro confín” (Uno de los grandes problemas de su economía es la proliferación del crimen organizado, que a través del control del tráfico de drogas y de armas en Europa y los Estados Unidos, ejerce una poderosa y negativa influencia en su normalización económica.) Su religión obliga a querer a todo el mundo y son; 24 % ortodoxos 17% cristianos 38% musulmanes y no hay sitio para los Ateos y los otros.
Será la culpabilidad de su inocencia. Observas muy bien la prisa de sus animales y la paciencia de las gentes, pero ellos también entienden muy bien porque tienes que “guardar” a Fefa como si fuera tu único caballo y te fuera en ello la vida.
La soledad no era una invención, Paul Auster me gusta más para las proximidades de Grecia, que el Desayuno con Diamantes (en Tiffany´s)
¡Suerte! pronto estarás en el mundo de los dioses griegos, lo que los albaneses fueron antes.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Hola!
resulta sorprendente el grado de detalle de tus crónicas. Supongo que viendo que sabes escribir, harás nexos entre ideas y recuerdos – y/o exagerarás ciertos puntos. De todas maneras se hace muy ameno el seguir tu blog! Aqui tienes un seguidor desde el primer día. A disfrutar rutero!
Bruno
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Estoy totalmente enganchado a tu aventura, dan ganas de comprar una motocicleta y tirarse “on the road”.
Las fotos buenísimas, pero mejor aún los textos. De este viaje podría salir un libro excelente.
Síguenos contando tu singladura, lo estamos disfrutando muchísimo.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Fabián:
Permíteme insitir, ya por lo que he leído en los comentarios, parece que somos bastantes los dispuestos a comprar un hipotético libro…
así que sigo pensando que toda esta aventura deberías ponerla en negro sobre blanco.
Consigues dejarnos, y escribo en plural porque estoy convencido de ello, con unas enormes ganas de seguir leyendo, de saber más… de aprender.
¡¡Bravo por tí y por Fefa!! Superar caminos como el que has descrito no está al alcance de cualquiera. Me imagino con mi Paneuropean por un tramo así, creo que hubiera llamado al 112 para solicitar un rescate sin dudarlo ni dos segundos.
Salud y fuerza (a los dos), seguimos aquí.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Chico, como escribes, sigo diciendo que sigas asi, como nos haces disfrutar de tu viaje, lastima lo de la camara en el hotel, la verdad que me encantan no solo tus relatos, sino tambien tus fotos.
Ten mucho cuidado con esas carreteras, parece que no estan en muy buenas condiciones.
Disfruta del viaje y sigue transmitiendonos todos los encantos que tu ves.
Saludos.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
madre mia Kotor…. el año pasado pasamos la frontera con Montenegro y se nos hizo de noche…imaginate esa carretera a oscuras y con la gente, perros,etc…. de una lado para otro, lo pasé bastante mal….pero ahora lo recuerdo como una aventura increible, al dia siguiente y despues de dormir en Budva fuimos a ver Kotor y es muy bonita, pero de noche es espectacular….como anecdota me contó la argentina que nos alguilo el chalet que los autobuses que hay tirados a los lados de la carretera con todas las ventanas tintadas y con enormes candados en las puertas son las viviendas de los gitanos……….estabamos alucinando…… joer que envidia me estas dando, animos y ya estoy esperando el siguiente
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Estas en la parte “bonita” del mundo. Todo lleno de turistas y sin problemas…
Esperate a llegar a Asia. Vas a flipar.
Suerte, la vas a necesitar.
Saludos.-
Ismael
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Parece que has pasado por el túnel del tiempo y retrocedido cuarenta años. Las fotos son magníficas, no sólo por el contenido, sino por la luz y los encuadres. Este último relato es genial. Gracias por permitirnos disfrutarlo.
Salud y fuerza compañero, te seguimos.
Tu voto:
0
0