Benarés, la ciudad de la muerte
¡Hola! Hace ya más de un año que estoy dando la vuelta al mundo a lomos de la moto Fefa. Si has llegado aquí por casualidad y tienes un ratico, quizá te interese saber algo más de mi historia. Conoce la ruta, la moto, entérate de cómo salí de Madrid, cómo empezó todo, lee todo el blog desde el principio o entérate de cuál es mi posición actual.
El presente post NO es para todos los públicos. Hace referencia a una experiencia traumática y sumamente desagradable, y contiene descripciones muy gráficas que podrían herir la sensibilidad del lector.
Por favor, si te consideras una persona impresionable, te invito a que NO lo leas.
El pequeño rickshaw me llevó traqueteando hasta una de las arterias principales de la ciudad. Era una calle enormemente caótica, mucho más sucia de lo que suele ser habitual en India, y completamente atascada. Por señas, el conductor del rickshaw me indicó la dirección que tenía que tomar, haciéndome saber que, a partir de ahí, los vehículos motorizados estaban prohibidos. Por muy prohibidos que estuvieran, la gente intentaba de todos modos seguir avanzando, saltándose con indiferencia las vallas de latón que vigilaban unos policías catatónicos que hacían caso omiso de las infracciones.
Sorteé, ahogado por el polvo en suspensión y los vapores amoniacales, las habituales vacas aburridas que se tumbaban perezosamente en mitad de la calzada sobre sus propias heces, como si supieran perfectamente que nadie les iba a recriminar su actitud. Caminé sobre enormes montículos de basura humeante y fétida asentados en medio y medio de la calle e infestados de moscas verdes de cuerpos acharolados, y me detuve en un puesto de samosas -empanadillas picantes de masa corruscante rellenas de patata cocida- y desayuné de pie observando la marabunta de rickshaws, coches, tractores, camellos, cerdos, pedigüeños y carricoches que desfilaban lentamente ante mi, aturdidos por el sol. El aire enrarecido transportaba partículas de polvo y humo de un denso color marrón, que caracoleaban lentamente jugueteando con los rayos de luz.
Como bandadas de pájaros empujados por el viento, las riadas humanas desfilaban sin cesar hacia el Ganges. La calle polvorienta remataba en un mercadillo de la fé, en el que se vendían collares de cuentas, retratos de dioses y garrafas de plástico. Tras el mercadillo, una procesión de mendigos abúlicos y polícromos, desparramados por el suelo como cuentas de un collar roto, extendían sus largos brazos y me tocaban las piernas exigiendo comisión. Detrás estaba el Ganges.
Cuando he salvado al fin la barrera de los mendigos, llega la de los masajistas. Centenares de hombres de mirada vacía se acercan para ofrecerte un masaje en camastros diseminados en el ghat de cemento. Entre ellos se pasean decenas de vacas ociosas, perros cubiertos de sarna y pulgas, buscavidas que parecen zombies aturdidos, y manadas de mujeres enfundadas en saris de todos los colores posibles. Una vez ha quedado diáfanamente claro que no quieres un masaje, saltan sobre ti los barqueros. No te queda más remedio que contratar a uno para alejarte del caos y poder ver el espectáculo dantesco de los ghats con cierta perspectiva.
Benarés es una ciudad de dos millones de habitantes única en el mundo. Toda la actividad religiosa de la ciudad se concentra en sus ochenta ghats, escarpados escalones de cemento situados a los márgenes del río, flanqueados por enormes edificios -en su mayoría hoteles, aunque también se distinguen santuarios, hospicios para moribundos, palacios y tiendas de souvenirs-. Cada día, cerca de cien mil personas vienen a Varanasi a lavar sus impurezas en las aguas del gran Ganga. Aquí, las aguas son una fosa séptica. El río tiene aquí 1.5 millones de bacterias fecales por 100mL de agua, cuando el agua admisible para el baño debe de tener menos de 500 unidades.
La barca se alejó cabeceando perezosamente. Me giré para ver el ghat que había dejado atrás: un lisiado recién purificado trepaba a cuatro patas por los escalones como una foca, disputando un trozo de ghat a un perro famélico. Tres hombres y dos mujeres se enjabonaban concienzudamente, sumergidos hasta las caderas en el agua de color diarréico. Incontables bolsas de basura flotaban perezosamente siguiendo la corriente. Algunas canastillas de papel con una flor y una lamparita de aceite se hundían despacio en el lecho opaco. La barca se alejó del ghat y empezó a subir corriente arriba. Observé un animal muerto de considerable tamaño que flotaba remoloneando, atrapado en una pequeña isla de palos y desperdicios. Su pelo húmedo había empezado a desprenderse y su cuero aparecía tenso como la piel de un tambor. De repente, el barquero señaló sonriendo un grupo de barcas ancladas en la orilla.
- ¡¡Body, body!! (*)- dijo con entusiasmo.
Me giré y seguí su dedo. En efecto, a escasos metros de mi, el cadáver hinchado de una mujer, toscamente cubierto por un sari verde de seda que no dejaba nada a la imaginación, se había quedado atascado entre los barcos y flotaba como un leño pútrido. El barquero sonrió orgulloso, y siguió remando a contracorriente. A escasos metros, dos ancianos somnolientos lanzaban hilos de pescar al agua. Los ghats están trufados de hombres apáticos sujetando hilitos de pesca. Sortean con indiferencia las montañas de basura y las heces que abarrotan los ghats, y se aposentan al lado de los niños que cagan en el agua y los hombres que se enjabonan y escupen larguísimos chorros de tabaco de mascar de color pardo, y pescan. Y al lado de ellos, mujeres nervudas lavan la ropa en el agua de chocolate. Seguimos avanzando, hasta que llegó lo inevitable. El remero anunció parsimoniosamente “no photo, please” y señaló un ghat ennegrecido, dominado por un enorme edificio de humeantes chimeneas. Ardían allí cuatro piras de leña retorcida. Llegaba hasta mi el olor acre de la carne quemándose. El ghat era apenas una montaña de barro desparramada sobre el río. El segundo ghat de cremaciones, el ghat menor. Cuatro hombres, portando un cadáver en unas parihuelas de bambú, se adentraron en el río para mojar en él el cuerpo consumido, arropado en un sari sintético de color morado con grecas doradas. Luego, lo transportaron a una pira y procedieron a prenderle fuego. Mientras tanto, tres hombres se subieron a una barca cargando con dos pequeños fardos.
- Baby- informó el barquero.
La barca se alejó muy despacio. El más anciano de los hombres, vestido íntegramente de blanco, llevaba consigo el cuerpecito amortajado de un bebé. Cuando se hubieron adentrado apenas diez metros en el río, el viejo depositó con cuidado el diminuto cadáver en el agua séptica. Era un muñoncito blanco parecido a una larva. Se hundió con un suspiro, en un segundo. El otro paquete contenía la ropa del bebé y unas pocas caléndulas de color azafrán, y se quedó flotando en el cauce del Ganges, una bolsa más de basura siguiendo la corriente. Me acompañó el denso olor de los muertos ardiendo en las piras de leña durante un rato. Al otro lado del río, unos niños intentaban sin éxito hacer volar una cometa hecha con dos palos y unos cuantos papeles de periódico.
Lo peor, no obstante, estaba por llegar.

Visión general del ghat Manikarnika. Esta foto está PROHIBIDA terminantemente. Puedes pincharla para obtener una imágen a alta resolución que te permitirá distinguir algunos detalles de la escena.
Cuando la barca regresaba al ghat, observé en la distancia una enorme columna de humo flotando hacia el cielo proveniente de unos cientos de metros más allá. Decidí seguir su estela. Pasé al lado de hombres que lavaban a sus vacas, niños desnudos correteando y chapoteando en el barro de la orilla, pescadores espontáneos, bañistas meticulosos embadurnados de jabón. A medida que me acercaba a la fuente del humo, se hacía evidente que me aproximaba al centro cósmico de Benarés. Precedido por una montaña de mugre de considerables dimensiones, que debía trepar cuidadosamente para no hundirme hasta las rodillas en mierda, bolsas de basura y despojos de incierto origen, se encontraba el ghat Manikarnika: El ghat de las cremaciones por excelencia.
En realidad no es un ghat. Ahí no hay escalones, sino una enorme montaña de detritus que se desparrama sobre el Ganges. Decenas de vacas se pasean a sus anchas entre los cadáveres mordisqueando sus caléndulas votivas. Algunos perros dormitan, y otros se disputan las montañas de basura con las ratas más enormes que he visto jamás. Centenares de curiosos se agolpan en corrillos para presenciar el espectáculo de la muerte, vigilados de cerca por nutridas bandadas de cuervos hambrientos. Dominando la apocalíptica escena, un enorme edificio con grandes balconadas, tiznado de negro, permite a los turistas, a cambio de una donación, presenciar el desgarrador teatro de muerte. Alrededor de ese edificio, inmensas montañas de leña seca aguardan su turno. Un espontáneo se acerca a los pocos turistas que han osado llegar hasta aquí: “No photos!!”, advierte amenazador. Un puestecito hecho con tablones vende sándalo e incienso. Enormes columnas negras de humo se levantan al cielo. Sobrecogido, profundamente asqueado, me adentré entre las diecisiete piras incendiarias que, en aquellos momentos, estaban crepitando alegremente, hundiéndome en el barro formado por tierra, estiércol y humores corporales en descomposición. El olor a pelo quemado era insoportable. Desde lo alto de la colina llegó un nutrido grupo de personas cargando con una parihuela y entonando cánticos vigorosos. Portaron el cuerpo hasta el río y lo mojaron en él. A continuación, lo depositaron, tomándolo por la cabeza y los pies y dejándolo caer sin ningún decoro, como un fardo, sobre una montaña de leña. Ahí cayó con un ruido sordo. El agua hacía que la fina gasa que cubría el cuerpo se hubiera adherido al cadáver como una funda prieta, por lo que se distinguía claramente su cara y su cuerpo a través del tejido. Era una anciana consumida y esquelética. Depositaron cuatro leños sobre el cuerpo, y le prendieron fuego. Lo primero que se consumió fue la mortaja que cubría la cara. El fuego arrebató la poca humanidad que quedaba en ese rostro huesudo y pronto la piel se ennegreció y los huesos del cráneo asomaron a la vista, una tersa superficie convexa de color gris claro interrumpida por las profundas y oscuras cuencas oculares. Las rótulas de los miembros restallaron y, finalmente, la cavidad abdominal se reventó con un siseo, mientras los líquidos del interior del cuerpo y las últimas heces atrapadas en los intestinos se desparramaban sobre las llamas burbujeando. Un olor nauseabundo inundó el mundo entero. Decenas de curiosos se agolpaban, como yo, para ver lo que estaba sucediendo. A escasos metros de allí, unos operarios indiferentes arrojaban al Ganges los restos de otra cremación: huesos, leños, ceniza, todo por igual acababa con un suspiro en el agua enfangada de la orilla, entre las vacas cagando y rumiando flores mortuorias y las osadas ratas culebreando entre las brasas y el cieno. En poco menos de quince minutos, el cuerpo de la anciana había dejado de tener forma humana, y se había convertido en una montaña de brasas de la que surgían ocasionales mariposas incandescentes que se elevaban con la brisa, revoloteando inquietas. Todo lo que somos es polvo en el viento.
Subí al mirador trastabillando entre los detritus, las enormes ratas y los mirones. Un par de niños de mirada inocente jugaban con la ciclópea báscula de pesar la leña, usándola de columpio balancín. La estampa me resultaba insultantemente macabra. En lo alto de la colina, comprobé que un pequeño belvedere estaba ocupado por indios ociosos que, incomprensiblemente, charlaban y jugaban a las cartas, entre las vaharadas del humo con olor a carne calcinada que llegaba del ghat. Las paredes del edificio y las columnas del mirador estaban completamente cubiertas de una inmunda costra negruzca. Salí de allí sorteando las pilas de leños retorcidos, intentando escapar de la muerte. Un pequeño callejón prometía alejarme de aquello, pero pronto me di de bruces con otra procesión de vociferantes porteadores de cadáveres, que bajaban con otro muerto listo para la incineración. Me hice a un lado sólo para darme cuenta de que estaba entrando en una tienda en la que vendían mortajas y sándalo. Resbalé calle arriba para toparme ante el minúsculo puesto de un fotógrafo de difuntos, que exhibía orgulloso ejemplos de su trabajo a la concurrencia, y con otra procesión cargando otro cadáver consumido bajo el obligatorio sari de color morado. Fue en ese momento cuando decidí que había visto suficiente India. Al día siguiente, partía hacia Nepal como alma que lleva el diablo.
(*) ¡¡Cuerpo, cuerpo!!
Si has disfrutado de este artículo, puedes (debes) retribuírmelo compartiéndolo en Facebook, Twitter, Menéame o Tuenti
Simplemente haz click en los enlaces y se abrirán en una ventana nueva los distintos servicios. Así de fácil. Hazlo. Ya. 










Salíadarunavuelta: La vuelta al mundo en moto de Fabián Barrio
about 1 year ago
Bestial,…
estoy en la comodidad de mi casa y me llega ese olor pestilente de muerte. Relatos tan fantasticos y reales como siempre.
Por muy duras que sean, las cosas como son y gracias por ello.
P.D. Habras utilizado tu tantastico objetivo “espia”, el de 90º para hacer la foto?
Saludos y animo!
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Uff…!!!! Que fuerte!!! Pero yo si que iré a la India… Creo que hay que vivir las realidades de cada país, esto obviamente, nos cuesta aceptar, pero son culturas. Un abrazo campeón!!!
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Vaya, me he equivocado. Mi comentario anterior no era una respuesta
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Uffffffff!, creo q necesito aire despues de leer esto!! Llevaba unos dias sin pasar por aqui y decidi ponerme hoy al dia, la ultima vez q te lei estabas en Bombay, Escalofriante relato este de Benarés, ya lo avisabas pero las ganas de leerte han ganado por goleada. Me considero una viajera empedernida, con bastante capacidad para adaptarme al lugar donde viajo y aunque nunca me atrajo la idea de viajar a la India, despues de leer tus relatos sobre ella, AHORA si q tengo claro q no iré nunca, soy demasiado impresionable y sé q no resistiria ver ni tanta miseria ni tanta falta de dignidad hacia el ser humano. Espero q tengas memoria selectiva y puedas borrar esas imagenes dantescas de tu paso por la India y te quedes con todo lo demás. Ahora esperaré tu proximo relato q estoy segura será más amable q este. Un fuerte abrazo amigo (por cierto te estás quedando canijo, ya sabes q aqui estás invitado a caldo gallego y a un buen chuletón de ternera para reponerte jejejeje) cuidate!!!
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
No me gustan las aglomeraciones, tal vez por eso nunca me ha atraido la India. Necesito espacio y creo que allí me ahogaría.
De todas formas, creo que una vuelta al mundo sin la India no sería lo mismo. Y tal vez sin Benarés tampoco. Aunque haya sido desagradable seguro que prefieres haber estado allí a que te lo cuenten.
Un saludo!
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
No hay nada como leer una de tus brillantes descripciones para poder “oler, ver y percibir” el dantesco paisaje que nos cuentas…increible Fabian, no me estraña que quieras partir raudo de la India.
Espero que el pròximo destino sea más placentero.
Saludos desde Andorra!
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Hola Fabian,
creo que impacta mas la forma miserable de vida que llevan, o quizas el brusco impacto que produce al compararlo inconcientemente con nuestras costumbres occidentales, que aún viendo “nuestra” pobreza no se si se compara siquiera con bañarse en las recontra contaminadas aguas del Ganges. Creo que hay que nacer ahí para poder vivir ahí.
Lo que hagan con los cuerpos no es mas que un metodo para desacerse de ellos, es su cultura, su forma de vida.
Cuando transites por estas tierras estoy a disposicion si llegas a necesitar algo. Tienes mi correo.
Somos muchos los que viajamos con vos, tu mochila va cargada…
Suerte y buen viaje.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Madrecita del alma querida… tu relato, Fabián, es para dejar sin aliento al más plantado. Así escrito, en primera persona, y por mucho que sepamos o hayamos leído, o visto sobre esta cultura, realmente impresiona. Por otro lado, una cultura y una tradición que se pierde en los albores del tiempo, siempre ha sido así y ahí seguirá estando hasta que el mundo que conocemos se acabe o lo hagamos finiquitar nosotros mismos. Un cultura, en fin, tan respetable como cualquiera otra. Lo queramos entender o no.
Tremendo trabajo Fabián, gracias por ello y por hacérnoslo llegar.
Hasta pronto, cuídate.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
huy!! cosas de esas que uno ni pendiente, tanto queda aun
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Hola enhorabuena por el blog. Soy un seguidor aferrimo desde que descubrí tu proyecto.Yo estuve en Vanarasi en marzo y Coincido contigo en todo lo que cuentas.Tambien estuve en Katmandú en un lugar Sagrado donde queman a la gente y tambien puedo certificar que el olor a carne quemada era intenso , hasta tal punto de que llegó a ser insoportable y nos tuvimos que ir de allí.Encima tuvimos que pagar entrada.
Buen viaje a Nepal
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Magnífico relato de una experiencia personal, dura e inovidable. Creo que a estas personas les quitaron la dignidad al nacer, únicamente por ser de una determinada casta. Triste, pero es así.
Ánimo, compañero motero !!!. Nos llevas a todos en el cofre trasero.
Saludos desde el Sur del Sur
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Te dejo un link similar de otro viajero.. http://salgoadarunavuelta.blogspot.com/
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Fabian,
Obviamente se entiende muy bien tu postura acerca de India asi en caliente.
Yo jamas estuve por alli, pero tus videos, fotos y relatos me dan unas ganas inmensas de visitar ese pais.
Sin duda el tipo de viaje que has elegido te lleva a conocer todo lo que describis y verdaderamente me parece una pasada.
Tambien podrias haber optado por un resort en Seycheles.
Seguro que con el tiempo veras con mucho mejores ojos todo lo que has vivido ahi.
Un saludo.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Joer Fabián, no es lo mismo oir decir a alguien que ha visitado la India que es un estercolero en algunos sitos, como leertelo a tí. Creo que has hecho una descripción del infierno para los vivos, si hay un infierno en algún lugar debe parecerse mucho a eso que has descrito, a los muertos les debe dar igual una cosa que otra, que los quemen o que los entierren, pero los que siguen vivos se merecen un respeto y parece ser que esa cultura no sabe lo que es dignidad humana. Espero que Nepal sea más agradable, o como mínimo, menos insalubre que eso que has pasado. Salud y fuerza para el viaje y gracias por el relato.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Ahora que se acerca diciembre, donde crees que estarás en Navidades???
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
En Phuket, Tailandia. Ahí he quedado con mamá
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Hola Fabián,
he leído mucho sobre Venarés…y después de tu relato ya SI que tengo seguro que allí nunca iré…(bueno y a la India creo que tampoco).
Un saludo desde el invierno madrileño!
Vss!!
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
La India se mostro como es: dramatica mal oliente y de dificil digestion.
La cabeza del locutor se encontraba en perfecta armonia para distinguir entre miseria y libertad, religion y supersticion.
No se de que forma vas a digerir todo esto en un corto futuro, pero sin ninguna duda sigo convencido que esta experiencia es para sumar y no restar !!
La india te pego con fuerza !! como comentaste en las cronicas pasadas.
un grande abrazo
desde Brasil
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Si eres capaz de vivir esto y seguir buscando….. Si consigues comer después de haberlo vivido y haberlo escrito…..
Cuán rico te sentirás por razón de nacimiento … cuántas veces evocarás tu casita de Padrón para liberarte de tanto sufrimiento y poder dormir…
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Al fin mas temprano o mas tarde moriremos todos, la única forma de no morir es que hacemos para ser recordado.
Unos hacen mal y otros hacen bien….
Fabian todas mis felicitaciones por tu bonita aventura …. pero como creo que teas dado cuenta esto de viajar engancha mucho mas de lo que uno puede imaginarse.
Con mucha estima y respeto Ionut Preda
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Gracias por tan exacta descripción.
Sigue así, man.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Yo soy otro de los que lo ha visto en primera persona y tampoco olia a carne quemada…y eso que estabamos a mas de 40 grados buff
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Qué raro. Para mi era muy muy nítido. Será que soy muy impresionable o tengo el olfato muy fino.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Hombre, si que es un relato no apto para todos los públicos, pero como ya te he dicho en otras ocasiones, me gusta mucho como cuentas las cosas tal y como las vives, directo desde las entrañas, sin concesiones.
Me imaginaba como sería esto allí, pero leerlo pues deja a uno perplejo, saber lo acostumbrados que están a tratar con la muerte.
Gracias por el relato Fabián,
Saludos,
Pablo – Coruña
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Impresionante vivencia Fabian,manda narices como es el mundo en otros lugares,le estas hechando mucho valor y coraje y eso engrandece esta aventura,muy poka gente seria capaz de realizar esta hazaña de la manera tan buena,profesional y sobre todo solidaria con nosotros.Solo puedo kitarme el sombrero por meterte en los lugares que te metes y arriesgarte a mostrarnos el mundo tal y como es como el peligro que puedes correr.Un abrazo y animo para reponerte de tanto visto.Voy contigo.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Como me alegro de no haber ido al final a Benarés !!!!! ODIO LA INDIA !!!! jajajajajaja
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Hacía semanas que no te seguía pues he estado acompañando a mi padre 21 días en la UCI. Todas las mañanas entraba en aquella sala de cuerpos desnudos llenos de tubos y cables (a mi padre llegué a contarle 14) Allí, en una clínica privada, luchaba la humanidad acomodada sin corbatas ni tacones acabándose sin remedio, pero manteniéndose viva a cualquier precio . Sus últimas palabras fueron “esto es horroroso”.
Adelante Fabian.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Lo siento, Javi. Ha debido de ser horrible. Lo siento de veras.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Hay tantos lugares lindos en el mundo para recorrer, yo que vos ya me voy de la India y dejo atras toda esa miseria.
Saludos!!!!
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Gracias Fabian por mostrarnos el mundo tal y como es.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Es verdad que todos terminaremos muertos (¡Y menos mal!), y lo que cada sociedad haga con sus difuntos y como los venere es respetable, pero de ahí a deshacerse de los cadaveres de esta manera hay un abismo. Y ese abismo tiene distintos nombres: civismo, pulcritud, higiene, salubridad o simplemente respeto por los vivos.
Y es que TODAS las culturas son respetables, pero todo tiene un límite en pro de la civilización.
Salu2 Fabián y la verdad es que has aguantado mucho ya allí.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
wenas fefabian:
ni dante lo habria descrito mejor, gracias por el aviso, pero solo crea mas ganas de leerte.
fuerte pero mazo de fuerte…
cuidate
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Del polvo venimos… y en polvo nos convertiremos.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
No esta la cosa para que te pillen haciendo fotos alli, nosotros tuvimos un episodio bastante desagradable por una foto hecha en un ghat de Pushkar, claro que no llevabamos tu objetivo espia.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
“Un ejemplo más de la triste realidad..” A pesar de que es una foto prohibida tienes suerte de que te la hayna dejado publicar… Por cierto, que es esa especie de troncos que se distinguen amontonados a un lado de la foto?
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Es leña… para quemar más cadáveres.
La foto no me la dejaron publicar, está hecha de incógnito y sin mirar lo que estaba fotografiando. De haber podido hacer fotos, habría hecho una galería entera.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
uff! si es fuerte si… la pobreza no me asusta, ya la he visto ante mis ojos en ocasiones, lo que me traumatiza es la miseria… ya no sé si la India sigue entre mis futuros destinos. cobarde? igual si, pero hacer turismo por las miserias ajetas no es lo que tengo en mente.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Impresionante foto del Eros y la muerte
“De la pequeña montaña que formaron las brasas de lo que fue el cuerpo de la anciana, surgían ahora ocasionalmente, mariposas color ceniza que revoloteaban ligeras inquietas,”……. y pensaste: “Todo lo que somos es polvo en el aire.”
Estoy de acuerdo con Séneca, “La ceniza iguala a todos”. (Humanos y naturaleza)
Fijar la mirada en el fuego tiene algo de erotismo atrayente e hipnótico Las cenizas no solo igualan a los “humane”, además nos funden con los árboles, la tierra abonada por vacas, plásticos y nuestras propias mierdas.
En nuestro “etnocentrismo”, quizás no nos demos cuenta de que en los ricos crematorios asépticos y perfumados de Madrid ocurre el mismo fenómeno hipnótico con “gas natural” en vez de leña de árbol caído, y con ritos perfumados de incienso y sándalo…. pero al fotógrafo atento no se le escapa que por la chimenea del negocio de la funeraria salen revoloteando, ligeras e inquietas las mismas mariposas de fuego en blanco y negro que en los “ quema todo para pobres” de la India.
No todos vemos igual la misma foto, pues nadie mejor que uno mismo con su estado emocional, su cultura sus valores de riqueza y pobreza para fijar la mirada comparada en fotos y textos, porque las señales están fuera, las respuestas está dentro.
Nos enseñas en tu “audio vemos” las pruebas de la enorme suerte de algunos Fefanautas que hemos llegado hasta aquí determinados por herencias genéticas y culturales repartidas al azar.
Sería un desperdicio no seguir tu “guía encriptada” para moteros en busca de preguntas.
Otras vez las mariposas y otra vez los enanos nórdicos jugando con el fuego y hierro.
Animo, te haces acreedor del “envase” del que presumes y con el que seduces. Cuidalo de las aguas fecales.
De cementerio a quematorio y tiras , pa lante
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Hace menos de tres semanas volví de Benarés y coincido en casi todo lo que has descrito, gran descripción por cierto, excepto en el olor a carne quemada, en los dias que estuve viendo cremaciones en ningún momento, aun a pesar de llegarme el humo directamente, me olió a algo mas que a humo, es una de las cosas que mas me sorprendió (a mí y al resto de personas que estábamos allí)
Con tu permiso añado un dato, hay seis tipos de cadáveres que no incineran y que arrojan al Ganges:
1. Niños menores de 10 años.
2. Hombres santos.
3. Mujeres embarazadas.
4. Muertos por la picadura de serpiente.
5. Leprosos.
6. Mutilados.
Un saludo y sigue teniendonos informados!!!
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Correcto, eso mismo me dijeron, pero no contaba con documentación para corroborarlo, por eso no lo he incluído en el post. Es raro que no te haya llegado el olor a carne quemada. Quizá desde la balconada superior no lo hayas notado, pero a pie de muerto era muy nítido, por lo menos para mi.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Aequat omnes cinis
Séneca
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Huy carajo, cualquiera sale corriendo de allí, bueno, cualquiera con sentido de la dignidad.
Excelente relato viejo Fabián.
Saludos.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Quiero creer que todo lo que muestras y nos impresiona son las castas más bajas, pero supongo que en India ricos tiene que haber, y no pocos, ¿ se ve o intuye dónde viven, relacionan, trabajan…?
En cuanto al tema en discusión, yo también creo que, como he leído por aquí, se puede ser pobre y no cagar al lado del cartón en el que duermes, y que si lo haces, tu dignidad como persona te importa un pimiento porque ya pasas de todo o porque te han enseñado a que así pienses, como el paria que eres. No sé… el caso es que tampoco me veo capaz de filosofar mucho desde mi sillón confortable y mi estructura mental de clases que no de castas o estamentos medievales como es aquel país.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Yo tengo una amiga que se impresionó en su vuaje a la india de viaje de novios cuando la llevaron a una quema de éstas y vió el cuerpo de una adolescente a medio achicharrar flotando por ahí. No lo he leído (aún) pero viendo como estaba años después, de impreionanda, me reafirmo en mi creencia de “sólo visitaré civilización”
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Ahora te espera el paraíso: Tailandia, Laos, Vietnam…
A disfrutar !!!
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Sólo se me viene un pensamiento, junto con una amplia sonrisa: Fabián, yo te bautizo como “El moderno Esproceda Motorizado”.
Conocer la India de primera mano, con ésa riqueza descriptiva, gramatical y poética, desde la comodidad, la asepsia y la ausencia de malos olores e insectos de casa, después de haber hecho trescientos y pico de kilómetros por las Sierras norte de Sevilla y la de Badajoz a lomos de mi moto, escuchándo a Ella Fitzgerald, Duke Ellington, Billie Holiday, etc., etc. y haber degustado los “frutos ibéricos de la tierra” lo considero un auténtico privilegio que he disfrutado hoy, gracias a tí.
Como dijo aquél: “Ahí me las den todas”.
En fín, sé que sabrás sobreponerte y que te quedan mucho tiempo y kilómetros de disfrute. Te deseo lo mejor a partir de ahora y que lo de la India sea solo un paréntesis. Un abrazo, genio.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Sí que es duro de leer, sí.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Gracias Fabian, escalofriante pero verdad…
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
… Tal como lo describes parece el infierno…, es bueno tener contacto con la muerte, nos hace más humanos, y nos clava una buena lanzada de lo que importa en este mundo… ser feliz amando a los demás, y siendo amado!
ANIMO FABIAN!!!!! estás viviendo tu vida al máximo!, pierdes cosas! joder, pero estás ganando otra que ningún maldito artilugio materialista ni idea “gafapastil” te dará jamás…
ANIMO TIO!
A por Nepal!
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
No se si te sientes diferente despues de esto,Yo si y eso que no soy impresionable pero esto es demasiado.Ahora entiendo que no me guste la India mismo sin conocerla. Tita
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
nos vamos a morir todos. Lo mismo da que te metan en una caja para que te pudras poco a poco, o que te pegen fuego alli mismo. Aprende todo lo que puedas mientras puedas.
Buen viaje.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Sí, sí. Lo que hagan con el cadáver me da igual. Pero la vida ahí es simplemente indigna.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Qué le vamos a hacer. La cultura indú conlleva ésto que has descrito. Muy duro de leer y demasiado para ver, pero la vida es así, y la vida es así en India. Y la respeto tal y como es.
Un saludo
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Tremenda descripción Fabian, hace falta coraje para meterse tanto en un país, que como dices cara al turista lo pintan muy bien, pero adentrarse como haces tu; ¡¡¡ tela marinera !!!. Gracias por todos los momentos. Robert.
Tu voto:
0
0