El paraiso del perroflauta y la dolorosa decisión
¡Hola! Hace ya más de un año que estoy dando la vuelta al mundo a lomos de la moto Fefa. Si has llegado aquí por casualidad y tienes un ratico, quizá te interese saber algo más de mi historia. Conoce la ruta, la moto, entérate de cómo salí de Madrid, cómo empezó todo, lee todo el blog desde el principio o entérate de cuál es mi posición actual.
A las cuatro de la mañana, montado en ese rickshaw algo precario que serpenteaba pitando a las calles vacías de Jaipur, vi por fin a los primeros intocables de verdad. Aquellos que hacen parecer unos sultanes a los mendigos lisiados de los semáforos y estrellas de Bollywood a los harapientos recogedores de mierda que pueblan las calles en el atardecer. Eran poco más que unos borrones de color chocolate, semidesnudos, apenas cubiertos de trapos ajados y de grandes costras purulentas. Esqueletos untados de sebo, eso eran, moviéndose como momias aturdidas entre los escombros o respirando con dificultad, arremolinados en la acera, extendiendo sus brazos consumidos a la nada. Alimañas huesudas, borrones geométricos en los que la humanidad apenas podía percibirse vagamente. Se disputaban, acuclillados, los restos de una montaña de basura con los ojos profundos saliendo de sus cuencas, las bocas entreabiertas enseñando una dentadura mellada y amenazante. Sin pelo, sin dignidad, chapoteando en el agua enfangada que supuraban los detritus del vertedero. Los auténticos intocables, el último eslabón de la sociedad de castas, sólo salen por la noche, durante el día permanecen ocultos en las alcantarillas como cucarachas temerosas de Dios.
En Bombay, India.
Día 147 de viaje. 37ºC. Leyendo El hombre en el castillo, de Philip K. Dick
Todavía impresionado por el recogimiento fervoroso de Amritsar, enfilé a la mañana siguiente el morro puntiagudo de Fefa hacia el oeste. Primero haría noche en Chandigarth, una desconcertante ciudad cuadriculada y bien organizada, planificada en los cincuenta por Le Corbusier para ser la urbe perfecta y un espejo de la nueva y modélica India postcolonial y al día siguiente, llegaría a Rishikesh. Rishikesh saltó a la fama en los años de la psicodelia, porque los Beatles se encerraron allí, en medio de la selva, para recibir lecciones de un gurú de la Nueva Era llamado Maharishi Mahesh Yogui. Al parecer, al cabo de un par de días Ringo Star mandó al tal Maharishi Mahesh Yogui a tomar por culo y se volvió a Londres a atiborrarse de chuletas aduciendo que todo aquello era una farsa y que la comida vegetariana era una basura pensada para vacas. Pero los demás -no hace falta saber demasiado sobre ellos para adivinar cuál era el más entusiasta- se quedaron más de un mes emporrándose, componiendo canciones, comiendo verdura y seguramente practicando el sexo ritual en extrañas posiciones que desafiaban las leyes de la física. Desde entonces, todo perroflauta occidental que se precie ha de viajar, al menos una vez en su vida, a esta pequeña y brumosa población encastrada en un meandro generoso del Ganges, justo a los pies del Himalaya. Sus calles laberínticas están completamente atiborradas de carteles de todas las formas y colores en los que se ofrecen cursos de tarot, reiki, numerología, reflexología, naturismo, quiromancia, meditación, yoga, tantrismo, sushi, vegetarianismo, veganismo, filosofía, música india, psicología, masaje védico, frutarianismo, horóscopo, i-ching, gemología, medicina oriental, técnicas de predicción del futuro, reencarnación, aromaterapia, sanación por medio de minerales, sanación por medio de colores, sanación por medio de la fruta, danza oriental, sitar, rituales, y una permutación de esos elementos tomados de dos en dos y de tres en tres: numerología reiki, reflexología gemológica tántrica, yoga vegano, yoga tántrico, yoga psicológico, yoga frutariano, yoga numerológico, tantrismo naturista, veganismo filosófico, sanación por medio de la fruta tántrica reflexológica, filosofía de la medicina oriental, música india vegana, tarot numerológico del sushi, predicción del futuro naturista, psicología naturópata frutariana, y un sinfín de despropósitos delirantes que no resisten un análisis medianamente racional. Los cursos son impartidos en cualquier rincón de cualquier hotel donde se pueda acorralar al perroflauta para sacarle su dinero. Porque el perroflauta que llega a Rishikesh nada en la abundancia: Los ves por la calle, con sus bombachos multicolores, sus camisolas holgadas, sus rastas recién enceradas, sus amuletos estrafalarios comprados hace veinte minutos, anudándose precariamente un turbante o sujetándose torpemente un pareo para no quedarse en pelotas, caminando descalzos para sentirse en comunión con la Naturaleza e intentando disimular el dolor al pisar una piedrecita. Intentan mimetizarse con el entorno, intentan ser un baba local, camaleones de la New Age en un mundo que no es el suyo, pero los detalles los delatan: un reloj de Armani, unas gafas de Calvin Klein, un cinturón de Dior, perfume de Lancôme, la mochila de Northern Face, cámaras de fotos de cuatro mil euros, mocasines de Versace. Por doquier campan a sus anchas babas adorables de largas barbas, túnicas holgadas y porte escuálido que sonríen al perroflauta con cara de hambre.
- Good morning, sir, welcam tumai temple- dicen, amablemente, señalando un pequeño chamizo en el que, rodeado de barritas de incienso, bosteza un dios menor. A su lado, no falta jamás una urna panzuda anuncia con letras temblorosas: “GIFT” (*). Encerrados en sus pequeñas covachas a la espera de un cliente, me recuerdan vivamente a las putas que, hace poco más de tres meses, vi en sus casetitas en el Barrio Rojo de Amsterdam: decorativos ambos a su manera, unos ofrecen alivio espiritual y otras corpóreo. Pero viene siendo lo mismo, ambos son putas.
La imagen un tanto decrépita y bastante sórdida de Rishikesh se ve magnificada en cierto modo por sus grandes iconos: un par de templos de los años sesenta, edificados como grandes centros comerciales en la ladera de la montaña. Los templos -si es que pueden considerarse tal- se erigen seis plantas sobre el Ganges. Cada planta alterna celdillas en las que dormitan pequeños comercios de souvenirs y de amuletos y salitas en las que te observa, con ojos como platos, un muñeco de un pequeño Dios hecho de plástico fluorescente acompañado de una hucha.
Algo que dificilmente cambiará en mi este viaje es mi maldito escepticismo: Rishikesh tuvo, pues, para mi el mismo valor que visitar un zoológico. Bostezando, abandoné la ciudad tras ser embestido por una vaca sagrada que se indignó vivamente cuando intenté hacerle una foto. Quizá habría disfrutado más de la visita, pero lo cierto es que la rodilla me estaba matando. Descubrí que en el clima húmedo y caluroso de la India, las heridas tardan mucho más en cicatrizar, y dentro del traje de conducir se había convertido en una masa supurante de aspecto gelatinoso más bien poco atractivo. Para colmo, la protección de la rodilla del mono estaba matándome a base de roces, así que cambiar de marcha o retreparse en el asiento de Fefa resultaba un suplicio inconcebible. A la mañana siguiente, intentando aprovechar el fresco de la madrugada, partí hacia el sur con la intención de rodear Delhi.
La dolorosa decisión
Delhi, que tuve oportunidad de visitar hace unos años, es, como todas las ciudades indias, un enorme conglomerado de tráfico, calor, gente, animales y basura difícil de digerir. Pero este año acoge los juegos de la Commonwealth, así que su población se ha multiplicado, igual que sus precios y su caos. Por lo tanto, mi intención era rodearla para dedicar más tiempo a las demás ciudades del triángulo dorado: Agra y su Taj Mahal y, sobre todo, Jaipur, la ciudad rosa. Haciendo caso al GPS, casi conseguí esquivar la gran capital de India, donde viven a codazos cerca de trece millones de personas. Rodeándola por su margen este, fui a caer directamente en las fauces del lobo olímpico: enormes carteles a mi derecha anunciaban mi proximidad a los estadios y a la villa de los juegos, y grandes y cómodas pistas recién asfaltadas y delimitadas por conos, completamente vacías, permitían a los organizadores desplazarse a gran velocidad en medio de la marabunta. El resto de los mortales, teníamos que conformarnos con un tráfico normal en India: empujones, entes inesperados interrumpiendo el tránsito normal, bocinazos, atascos y maniobras descabelladas y suicidas. Pese a lo que pudiera parecer, al cabo de un tiempo te acostumbras a conducir en el caos y empiezas a disfrutarlo. No obstante, cuando por fin logré dejar atrás Delhi, todo mi ser se ocupaba únicamente de mitigar el dolor de mi rodilla por medio de mantras medio vociferados dentro del casco. Al llegar a un pequeño hotel de carretera con una habitación que olía a moho que daba gusto y sacarme el mono, descubrí que había florecido en mi herida una pujante y entusiasta civilización fúngica de colores verduzcos, ocres y morados más bien poco saludables. El mero hecho de arrancarme el apósito para aplicarme las curas casi me deja sin sentido, tirado en el suelo del baño. Nunca he sido un tipo excesivamente estoico, y no iba a empezar ahora a serlo: sólo lamenté que no hubiera nadie conocido en las inmediaciones para escuchar mis lamentos, quejidos e imprecaciones, que fueron dirigidos a una hilera de hormigas que habían descubierto a gran velocidad y creciente gula mis vendajes empapados en fluidos corporales.
Al día siguiente, la situación apenas había mejorado. El Betadine había resecado ligeramente la herida, pero estaba claro que a los veinte minutos de conducir bajo el sol inclemente dentro del mono, la herida volvería a estar igual que la noche anterior. La protegí como pude con vendajes indios que me habían vendido en un puesto nada higiénico la tarde anterior y tiré adelante. Los simios de las cunetas, que hasta el momento me habían resultado tan cómicos, ahora sólo suscitaban en mi ira y repulsión. La gente me ponía de los nervios. Deseaba que todas esas vacas encontraran su final urgentemente en un McDonald’s cercano y que todos los camioneros fueran sodomizados con sus bocinas hasta la muerte. Lo cierto es que no sólo no estaba disfrutando la India: estaba detestándola. Por fortuna, el pequeño hostal de mochileros que había elegido ayudado por la Lonely Planet tenía una pequeña habitación libre. En cuanto hube efectuado el ritual de chillar como una cerda agonizante y rebozarme de Betadine hasta la médula, saqué el portátil al pequeño pero mágico jardín del hostal e hice cuentas: A 35 kilómetros por hora, que era la media que estaba consiguiendo, me iba a resultar imposible llegar a Goa y volver antes de que se me caducara el visado. Goa era una prioridad en este viaje, porque me siento medio portugués -al fin y al cabo, he vivido mi adolescencia en Lisboa- y porque al lado está Hampi, una asombrosa ciudad con cerca de trescientos templos en ruinas. Además, estaba el palpitante y húmedo tema de la rodilla: cada jornada en la moto era un rosario de dolores e imprecaciones sin tregua. Un par de horas ante Google Maps me llevó a tomar la única decisión posible. La moto tendría que quedarse esperándome unos días en la siguiente ciudad: Jaipur. Y yo vería el resto de India… ¿desde el tren?
(*) “REGALO”
Si has disfrutado de este artículo, puedes (debes) retribuírmelo compartiéndolo en Facebook, Twitter, Menéame o Tuenti
Simplemente haz click en los enlaces y se abrirán en una ventana nueva los distintos servicios. Así de fácil. Hazlo. Ya. 






















Salíadarunavuelta: La vuelta al mundo en moto de Fabián Barrio
about 1 year ago
Lo de sicópata, tienes razo, jajajaja vaya pinta, aunque eso si ahí seguro que no cantaras mucho por la calle con esa pinta, jajajajaja
Lo de la rodilla, hombre, me parece correcta la sujerencia de Antoni J. o alguno más,……no estaria de menos que te hechara un vistazo algún profesional.
Tengo alguna experiencia en esas rascadas supurientes que uno intenta solucionar solo y que al final te pueden dar más de un susto. Sobre todo teniendo en cuenta que te mueves en entornos “poco higiénicos” y que cada vez que te pones el mono, en lugar de mejorar, empeoras el estado de la herida.
Como poco necesitarías dejarla unos días al aire que se vaya secando (eso si, previa una buena limpieza como dios manda).
En fin, que creo que la opción de ir en tren para hacer esa visita te viene como anillo al dedo. !Adelante!
¡Abrazo y ánimo!
P.D. joeeee tio has hecho que me doliera la rodilla a mi ahora jajajajaja
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Bien Fabián, sigue cuidando tu rodilla como mejor puedas, aunque como eso ya lo haces, deberías pensarte si pedir ayuda profesional. Allí donde estás no creo que haya algo parecido a un hospital con puerta lateral de “urgencias”, pero seguro que encontrarás algo que pueda servir. Por lo que cuentas y los días que hace desde la caída, hay que curar esa herida como sea… me parece prioritario.
Todos los que montamos en moto, en alguna ocasión y por unas u otras razones, hemos tenido que abandonar temporalmente nuestra montura. Así que no creo que Fefa vaya a ofenderse por un abandono temporal, al fin y al cabo, ya ha sufrido uno y con “amante” incluida. Esta vez no la abandonas por “otra”, sino por una experiencia más que vivir, porque subirse a un tren en la India debe ser eso, toda una experiencia. Y conste que mi conocimiento de la materia no va más allá de los documentales de National Geographic, Viajar y Discovery. Disfrútalo y cuéntanoslo. Gracias por ello.
Un abrazo.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Dalí y su surrealismo onírico.
Medicina exótica del lejano oriente contra antibiótico trasnochado del neoposmodernismo.
Cuando San Pablo se cayó de su Harley Davinson, se hirió en la estabilidad de su mente, y empezó a tratarse con vita- vitae o vital día. Otros se caen de la moto y dicen que solo se han machacado la rodilla y se tratan con líquidos rojos que no son vino de rioja.
Ya nos decía Machado, que nunca estuvo en la India, que en todas partes había visto caravanas de tristeza, borrachos y borrachas melancólicas y pedantones al cuarto y mitad, que saben por qué no beben y comen las comidas de los “intocables”.
Los placeres del asombro repentino se agotan pronto y la mente y la pierna machacadas solo pueden descansar sobre la estabilidad de la verdad que buscas Atlas.
Caravanas de tristeza, etnias Intocables orgullosas de serlo, fanatismos morales por encima de la condición humana. Ricos amorosos de moral distraída.
Ya lo dijo Gaucho Marx “… me daría de baja de cualquier club que me admitiera como socio”.
Cuida tu mente y cuidará tu pierna, y podremos seguir todos los Fefanautas con la ilusionante estabilidad de tu viaje para tu gratificación y nuestro asombro.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Fabián, curate esa rodilla en estos días que vas a disfrutar del tren indio. Tampoco te iría nada mal que te echara un vistazo un médico, o al menos un profesional de la salud, los santones no valen, buscate uno con titulo universitario. Por último, Fabián, creo que uno de los dos no entiende de hombres guapos, si tu te consideras guapo en esa foto, es que yo no tengo ni puta idea de tios guapos. Anda, curate la herida y que disfrutes del viajecito en tren.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Lo de “guapo” es irónico. Tengo una pinta de psicópata desquiciado que tiro patrás.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Bonito relato ,te agradezco que lo compartas con nosotros.Hace un mes tuve yo un percance parecido Fabi fue una caida tonta pero me ha estado dando guerra un mes ademas en el mismo sitio.Me fue muy bien lavarmelo una vez al dia con agua oxigenada,vetadine por la noche y una crema FURACIN es un regenerador de la piel que al mismo tiempo te la mantiene hidratada para que no te tire tanto pq el betadine reseca mucho y no veas como tira al hacer el juego,dala reposo siempre que puedas,llevala al aire tb cuando puedas y vendatela para que no te roce el pantalon,es muy pesao y lento Fabi pero a mi asi me ha funcionado y pude seguir trabajando.Tambien me hice con un bastoncillo que me ayudaba andar sino cargas el peso en la otra pierna y puedes tener otros dolores.Piensa que es lo menos que te ha podido pasar no crees? con toda la batuta que llebas y sitios por donde has pasado…………Ten un poko de paciencia .Animo genio,descansa, come bien y veras como tu rodilla lo notara.Voy contigo.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Fabian , cuidate esa rodilla , no dejes que se infecte y tengamos que estar huerfanos de tus relatos,asta que se cure . Buena decision lo del tren . Animo .
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Si decides seguir el viaje unos dias en tren recuerda esto a la hora de sacar los billetes: “Minimo en clase AC2 Tier, Sleeper no es lo que parece”.
He llegado hace dos dias de un viaje por India, una pena no haber coincidido alli.
Un saludo y sigue haciendonos soñar!!!
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Me tiene preocupada esa rodilla . Me pregunto si no hay una farmacia o un hospital que te la traten? con esas cosas no se juega y ademas no te deja disfrutar de lo que en realidaz has ido ha hacer que es andar en tu Fefa viendo el mundo y enseñadolo a personas como yo que ya no pueden verlo de otra manera.Que egoista no?, Tu eres un guia nato, por lo tanto cuidate lo mas rapido posible para que todos nos quedemos tranquilos y tu vuelvas a ser el eptimista de siempre. Disfruta de tu ida a Goa y de ese tren que deve de ser un viaje fantastico.Gracias y continua. Tita
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
“unas son de cal y otras son de arena” dice una frase muy colombiana ,refiriendose a que todo tiene su balance, en esta ocasion demasiada arena, pero seguro te estaran esperando unos lugares en los que diras “sera que me quedo??” buena suerte en tu rodada hermano y a cuidar la herida…
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Ya lo dijiste: Dolorosa desicion pero muy acertada, ya cuando vuelvas con fefa, estaras bien. Gracias por escribir…
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Siento lo de tu rodilla.
Pero lo del sitio ese lleno de perroflautas es buenísimo … jajaja … la verdad es que no había oído hablar de él, pero parece digno de verse.
Debo decirte, eso sí, que tu profe de Yoga es de la opinión de Ringo Starr: el vegetarianismo y demás milongas son … milongas … ni más, ni menos. Personalmente la dieta que sigo es la llamada paleolítica, que es un 50% de proteínas, 25% de grasas y 25% de hidratos, y para lograr tomar suficientes proteínas y grasas como chorizo, lomo o salchichón antes de absolutamente todas las comidas y cenas (y tengo el colesterol y los triglicéridos mejor que antes de inflarme a grasas). Ya se que no suena muy yóguico, pero es que ya digo que creo que las milongas son sólo milongas.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
La 005 no pintaba mal… pero la 006 genera dudas. Hay que estudiar el tema…
Menuda foto… jaja. Se te está poniendo cara de Apu. Mimetizándose con el paisanaje.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Pero Fabian, has perdido la gran oportunidad de sacar la cantimplora y montar tu propio templo para perroflautas !!!
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
bueno, parece que tu rodilla no está del todo bien, pero por lo que veo estás tomando decisiones razonables para que la cosa no empeore, ánimo Fabian!.
por cierto, gracias por la crónica… ya se que ciudad de la India no visitar
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Definitivamente, la mejor decisión. Si no cuidás esa rodilla te va a dar problemas, vos sabés que se está infectando. Es mejor el viaje en tren mientras se seca y se queda seca por un tiempo y evitar que quien sabe qué bicho se te meta por ahí y te haga perder tiempo en una recuperación con antibióticos o cosas de esas.
Suerte y saludos desde Colombia.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Tranquilo Fabian, presiento que vas a tener tiempo de andar en moto
Disfruta India, y sobre todo, cuentanos lo que ves igual de bien que hasta ahora. Un abrazo.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Espero que a estas alturas la rodilla esté mejor. Sabes que las motos las carga el diablo y alguna caída te esperaba, mejor que solo sea un rasguño…
Buena narración y buena descripción de los perroflautas, aunque debes admitirme que todos podemos llegar a serlo alguna vez en la vida. Los hay que les da por el mantra, las rastas y el yoga, pero también a los que les da por ir al culo del mundo para seguir un mundial, unas olimpiadas o unos juegos de la Commonwealth. A mi me da por viajar y debes reconocer que dar la vuelta al mundo dándose “unos años sabáticos” también es un poco “snob”.
Sea como sea, creo que la diferencia está en como se toma uno las cosas, en lo que se lleva de cada viaje. Tú experiencias, algunos de estos pseudo hippies espiritualidad, y otros solo decir que han hecho el padmasana donde lo aprendieron los Beatles…
Sigue tu camino, en moto, rikshaw o como sea y disfruta, pero ten cuidadín. Ahhh, y no vuelvas a coger la moto sin las protecciones!!!
Salu2
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Deberías de curar primero esa herida antes de seguir en moto que las infecciones pueden ser muy jodidas.
Ánimo
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Ánimo campeón.Gracias por tus relatos;y los que vendrán…,pues aún te quedan muchas peripecias por pasar.Vagabundo en Africa,de Javier Reverte,buen libro,se asemeja bastante a tu aventura.A tirar palante
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Siguiendote día a día.
Cuidate tu rodilla que, aunque no pones fotos, no parece moco pavo lo que cuentas. Según dices parece que tienes infección, eso el vetadine no lo cura. Creo que deberías empezar a tomar antibiótico, supongo que sabrás cual tomar y de que manera. En todo caso lo mejor es que te viera un médico para que te extirpase el tejido necrótico o infectado, y así acelerar la curación.
Creo que has tomado la decisión correcta abandonando a Fefa.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Solo un detalle Fabian, Los into cables no siempre son mendigos o gent sin recursos. La cast a viene del padre pero un into cable puede dedicarse a actividades que les da mucho dinero, por ejemplo las cremacionesmque cob ran a precios desorbitados…como simper nada es lo que parch en India disfruta mucho y siento lo de tu moto
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
No se puede ir a la India y no subirse a un tren….y las estaciones son mezcolanza de la dura,un master en India Fabián, gracias por llevarnos y encima nos evitas los olores.Shukriyaa kot singh!!
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Vaya travesía que llevas por India….me he perdido, Rishikech-Delhi-Jaipur…y hasta ahí has llegado con Fefa?
A mi este año (que regresé a India) me pareció que el tráfico se había multiplicado por 100 con lo que no quise ni hacer cuentas de la población…asfixiante India…
Para la prox te recomiendo llevar Betadine en crema, es mucho mejor que en liquido y si vas a estar con heridas de ese tipo, con rozaduras…es lo mejor.
Bueno, pues a la espera de que nos cuentes cómo vas a llegar a Goa y como siempre, ánimos y Vss!!
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Fabian,
Solo decirte que disfruto mucho mas este tipo de relatos donde cuentas tus andanzas que aquellos otros mas “literarios”.
Un saludo y cuida esa herida.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Jejeje que bueno tu autoretrato, jajajaja. Está en flickr, ya? para ponerla en mis favoritos, je je je.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Qué miedo tu foto!!! A ver si puedo dormir!!!
Eso sí el relato y fotos increíble!!!
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
Qué entretenido leerte, me compraré tu libro. Imagina los que vivimos aquí en la India….es la bomba, cuando se viene de paso es diferente. Un beso y buen viaje, espero que tu herida esté mejor.
Tu voto:
0
0
about 1 year ago
desde el tren o donde haga falta, la cuestion… es NO PARAR! al fin y al cabo, el prota… eres TU!
leña al mono!
Tu voto:
0
0