close¡Hola! Hace ya más de un año que estoy dando la vuelta al mundo a lomos de la moto Fefa. Si has llegado aquí por casualidad y tienes un ratico, quizá te interese saber algo más de mi historia.
Conoce la ruta, la moto, entérate de cómo salí de Madrid, cómo empezó todo, lee todo el blog desde el principio o entérate de cuál es mi posición actual.

Este video lleva más de una semana preparado. Pero ni Mozambique ni Malawi son los países más tecnologicamente avanzados del mundo, y los escasísimos hilillos precarios de internet que conseguía no permitían subir setenta megas a ninguna parte, así que he tenido que estar comiéndome las uñas de impaciencia hasta quedarme en los muñones para poder compartirlo con todos vosotros.

Hummmm...

Hummmm...

Realmente, la cosa que me pasó a escasos dos kilómetros del Océano Índico sólo ocurre dos o tres veces en la vida. Menos mal que estaba listo para capturar ese mágico instante. Cuando vi que iba a ocurrir, detuve la moto para preparar la cámara, respirar hondo, sentir la solemnidad de la ocasión… y empezó a llegar gente y más gente de los pobladicos cercanos. Gente harapienta, salida de chocitas de barro y caña, que me miraba con ojos desorbitados. Era difícil explicarles qué tenía de especial ese momento, para ellos era algo perfectamente incomprensible. Yo mismo era una especie de ente extraño de otro mundo, ahí parado, sintiéndome medio místico e intentando explicarles por qué aquello que me estaba pasando era tan especial. No sé si lo conseguí. Seguro que contigo lo consigo. Y ahora reclínate como una cerda hozando en el barro, apaga las luces, dale al play y disfruta.

Quizá quieras ver el vídeo en tamaño XXL NUEVO

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