close¡Hola! Hace ya más de un año que estoy dando la vuelta al mundo a lomos de la moto Fefa. Si has llegado aquí por casualidad y tienes un ratico, quizá te interese saber algo más de mi historia.
Conoce la ruta, la moto, entérate de cómo salí de Madrid, cómo empezó todo, lee todo el blog desde el principio o entérate de cuál es mi posición actual.

El desierto del Kalahari es, con sus 700.000 kilómetros cuadrados, uno de los más extensos del mundo. No obstante, el estado inmaculado de las carreteras de Namibia, Sudáfrica y Botswana hacen que atravesarlo sea casi un juego de niños. A lo largo de centenares y centenares de kilómetros, el cerebro se adormece con la sabana interminable. No obstante, pese a la monotonía, el camino regala experiencias inolvidables que he intentado plasmar en este set de fotos.

Fefa amanece en la sabana

Fefa amanece en la sabana

A la derecha tienes un mapa interactivo que puedes mover, acercar y alejar, etc y donde se muestran los lugares donde se hicieron las fotos. A continuación, encontrarás las galerías. Entiendo que la temática de las fotos puede resultar repetitiva, pero… ¿acaso la ruta que he vivido no lo es también? Las fotos serán completadas en breve con una narración más extensa, pero por el momento te dejo abriendo boca con la experiencia visual de casi 2000 kilómetros a través del Kalahari.

Sudáfrica: El Parque de Pilanesberg

Rebosante de vida. Pero de vida controlada. A pie del sendero de grava, los animales pastan, dormitan, se pelean o chapotean con indiferencia, hartos de ver pasar turistas con sus cámaras. Pilanesberg es una reserva natural enorme a las afueras de Johannesburgo, y suele ser el primer safari del turista poco experimentado. En un recorrido de unas cuatro horas, se pueden ver y fotografiar jirafas, elefantes, facóqueros, avestruces, cebras, babuinos, hipopótamos y muchísimos cérvidos de toda condición. En ocasiones, los animales parecen estrellas de cine posando entre la maleza.

Puedes ver el Parque de Pilanesberg como una presentación.

Kolmanskop: El pueblo de los fantasmas de los recolectores de diamantes

Sólo un par de pinceladas: A principios del siglo XX, la aparición de abundantes diamantes a ras de suelo en la región desértica de Kolmanskop provocó que los colonos alemanes construyeran en medio de ninguna parte una próspera ciudad con casino, escuela, mansiones europeas, bolera, hospital, salón de baile e incluso fábrica de hielo. Sesenta años más tarde, cuando todos los diamantes hubieron desaparecido de la zona, la ciudad fue abandonada al desierto, dejando un paisaje siniestro en el que parece que fluctúan los espíritus de los recolectores de diamantes por las calles abandonadas. La ciudad se quedó como la dejaron, y las arenas del Kalahari hicieron el resto.

Puedes ver el pueblo de Kolmanskop como una presentación.

Namibia: Las llanuras del tránsito

Interminable, tórrida, un paraíso agreste. Mil kilómetros de recta en la que apenas subsisten cuatro pueblecitos. Las llanuras del tránsito de Namibia central.

Puedes ver las llanuras como una presentación.

Lüderitz: Recuerdo de Alemania

Si me dijeran que esto me lo iba a encontrar en Namibia, no me lo habría creído. La influencia alemana en este extraño y desértico país es más que notable, pero en ninguna parte se hace sentir tanto como en Lüderitz, un pueblecito encantador a orillas del Atlántico.

Puedes ver el pueblo de Lüderitz como una presentación.
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