close¡Hola! Hace ya más de un año que estoy dando la vuelta al mundo a lomos de la moto Fefa. Si has llegado aquí por casualidad y tienes un ratico, quizá te interese saber algo más de mi historia.
Conoce la ruta, la moto, entérate de cómo salí de Madrid, cómo empezó todo, lee todo el blog desde el principio o entérate de cuál es mi posición actual.

Querido lector paciente y constante:

Escribo este mensaje en una botella digital desde un locutorio apolillado y precario en Gilgit, en el norte de un Pakistan tan hermoso como difícil. Un extraño insecto se ha posado en mi monitor. No quiero espantarlo para no iniciar una cadena de hostilidades con la fauna local. Bastante tengo con la carretera (por llamarla de alguna forma) y los apagones, la falta de suministros básicos, y las horas de fatiga. Este mensaje es unicamente para decirte que estoy muy bien y que me paso el día sonriendo. Que no desesperes y no te preocupes. Que no desfallezcas. Tardaré todavía unos días en llegar a Islamabad, donde espero reencontrarme con la civilización. Tengo ante mi la ardua tarea de resumirte un rosario infinito de sensaciones. Puedo asegurarte que hay para todos los gustos: Portátiles confiscados por las autoridades chinas, peleas tribales en medio de las montañas, averías inesperadas, fiebres que vienen y van, lágrimas de alegría, espíritu de compañerismo, comidas con palillos, ciudades sin electricidad, regiones sin huevos ni gasolina, momentos de felicidad explosiva, y montañas tan grandes que duele mirarlas.

Si me esperas unos días más, te lo cuento todo con detalle.

Gracias por tu paciencia y por preocuparte.

Entrando en China montado en la gran Fefa

Entrando en China montado en la gran Fefa

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