close¡Hola! Hace ya más de un año que estoy dando la vuelta al mundo a lomos de la moto Fefa. Si has llegado aquí por casualidad y tienes un ratico, quizá te interese saber algo más de mi historia.
Conoce la ruta, la moto, entérate de cómo salí de Madrid, cómo empezó todo, lee todo el blog desde el principio o entérate de cuál es mi posición actual.

Muchas personas me han preguntado sobre qué motos calzan los intrépidos aventureros con los que he hecho el tramo Tash Rabat – Islamabad. Aunque es cierto que ninguna de ellas mola tanto como la Fefa (salvo quizá el motor de achicar agua que conduce Donato), sí es cierto que cada una de estas máquinas tiene una personalidad propia, y está cuidada como si fuera un hijito por cada piloto. Así pues, os las presento a todas.

Stefano

Stefano y la vieja gorda

Stefano Fiorini es un gran tipo, aunque se toma la vida con demasiada calma. Siempre teníamos que esperar a que terminara de empaquetarlo todo, o a que recogiera algún objeto que se le había caído en la carretera de la maraña de equipaje que llevaba colgando sin sentido alguno y que incluía enormes tarros de confitura y gran cantidad de cordeles. Aun así, fue el primero en sacar una cincha y ofrecerse a arrastrarme Khunjerab arriba cuando a Fefa le dio por ahogarse, algo que nunca le agradeceré lo suficiente. Stefano trabajaba como consultor para una importante empresa, y decidió pedir la suspensión de sueldo para hacer este viaje durante seis meses hacia la India, con la intención de cambiar sus esquemas vitales. Su caótica ruta ha incluido la Pamir Highway, Turmekistan, Uzbekistan y otros lugares inundados o infestados de guerrilla y de mosquitos. Su novia lo abandonó a medio camino. Su moto es una BMW 1150 GS del año 2004, a la que ha acoplado unas maletas de plástico que, a estas alturas, seguramente se han desintegrado ya.

La avispa y Carl

Es imposible que Carl Minter te caiga mal. Su sentido del humor es enormemente contagioso, y sus recursos a la hora de salir de problemas son dignos de admiración. Conoce su moto como la palma de su mano, y disfruta como un cerdo en una charca cuando se reboza en el fango o se empapa en una charca del camino. Carl trabajaba como consultor de inversiones en el mercado inmobiliario de locales comerciales, pero un buen día decidió decir basta y salir hacia el sudeste asiático con su novia, con la que vive hace cuatro años. Vividor, juerguista, entusiasta, su estilo de conducción es muy técnico y preciso, sobre todo en condiciones difíciles. Las maletas de su BMW F650 Dakar del 2006 están hechas a mano y se enganchan con unas bisagras de puerta a los anclajes que ha diseñado para él un amigo suyo maquetista: primero se hicieron de madera, y luego se replicaron en aluminio muy grueso. Cuando lo veía traqueteando por ahí, su moto me recordaba a una agresiva avispa con mala leche. Como signo distintivo adicional, señalaré que los faros Touratech que lleva instalados no funcionan (de hecho, nunca fueron enchufados a batería alguna, él dice que sirven de parachoques). Aparte de eso, su moto no ha sufrido variación sustancial. La compró de segunda mano y tiene bajo el culo más kilómetros que todos nosotros juntos.

Carl
P1060376 Mamá Benedicte

Benedicte Cochon es una dulzura de mujer. Francesa de origen, lleva viviendo en Reino Unido quince años. Trabajaba en un laboratorio farmacéutico hasta que se hartó de ello y planeó con Carl, su chico, un pequeño paseo hasta el sudeste asiático. La moto es idéntica a la de Carl, pero el top-case entero está dedicado únicamente a aperos de cocina. A ambos les encanta la naturaleza y acampar en lugares remotos e inaccesibles. Las cadenas de sus motos están siempre im-pe-ca-bles.

 James y Emily, los motoventurers

James y Emily Littlewood están celebrando su luna de miel. James es un pirado de las motos que consiguió convencer a su chica de que deberían dejar atrás una etapa y montar un negocio por su cuenta. Y antes de ello, intentar llegar hasta Singapur conduciendo sus Yamaha XT660R del 2007 gemelas. Emily montó en su moto por primera vez dos días antes de salir. En Estambul fue atropellada por un taxi, lo que retrasó su viaje casi un mes mientras se recuperaba. James y Emily se alojan en hostales de mochileros y tienen el presupuesto muy muy justito. Las únicas modificaciones que han sufrido sus motos son unos tubos de escape trompeteros de Metal Mule y las maletas de la misma marca –por cierto, carísimas pero muy sólidas-. James trabajaba para una ONG de asistencia médica –es su segunda vez en Pakistan- y Emily es profesora de primaria. Se conocieron cuando se prestaban como conejillos de indias para una empresa farmacéutica que experimentaba en ellos todo tipo de medicamentos extraños.

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¿Y Donato, el de la Harley?

Su carácter huidizo y el hecho de que apenas participara en las actividades del grupo, han hecho que se me haya escapado sin una foto decente con su Harley o sin que llegara a saber nada sobre su enigmática persona. Pero puedes obtener información sobre él en su página web.

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