Recopilatorio: las comidas del mundo
¡Hola! Hace ya más de un año que estoy dando la vuelta al mundo a lomos de la moto Fefa. Si has llegado aquí por casualidad y tienes un ratico, quizá te interese saber algo más de mi historia. Conoce la ruta, la moto, entérate de cómo salí de Madrid, cómo empezó todo, lee todo el blog desde el principio o entérate de cuál es mi posición actual.
Considerando que mi auténtica vocación en esta vida es la de ser cocinero, es muy raro que la comida sólo haya aparecido por Salíadarunavuelta de forma tangencial, y a decir verdad, yo mismo estoy un poco mosqueado por esto. Así que me he sentado al fin a ofrecer a las comidas del Mundo el lugar que, en justicia, se merecen en esta página. Los platos que disfruto de verdad son los que la gente humilde come en su día a día: pequeñas obras de arte olvidadas, a menudo despreciadas por los paladares más exigentes, pero que forman parte indiscutible de la cultura de los pueblos. Lejos de los restaurantes sofisticados en los que se vende fusión o distinción a precios exhorbitantes, yo disfruto especialmente la casita de comidas de la abuela, el puesto de comida que con cuatro ingredientes hace un milagro gastronómico, la casa de pasto en la que el obrero repone fuerzas para el resto de la jornada. Hoy desayuné unos huevos fritos con >gallopinto que me recordaron de inmediato a los huevos de mi infancia, con la yema bien jugosa y el borde convertido en una puntilla de encaje crujiente y delicada, y casi besé a la señora que, con mucho amor, los preparó para mi. Mi restaurante favorito en Ciudad de Panamá es un lugar ruidosísimo y apestoso llamado el Poly, que sirve por un dólar la sopa de pescado más asombrosa que he probado en mi vida… en fin, por orden alfabético, aquí tenéis los platos que he podido documentar de algunos de los países y lugares que he visitado. Los precios de menú son orientativos en base a dos platos más bebida, en los restaurantes que yo frecuenté. Quizá los que no sean demasiado aficionados a la cocina encuentren este post un poco aburrido. Mis disculpas de antemano, advertidos quedan, y… ¡bon appetit!![]()
Alemania
La cocina de Alemania está pensada para contrarrestar el clima espantoso de ese país. Es, como sería de esperar, grasa y un poco insípida. Ni que decir tiene que probé las salchichas, claro, pero curiosamente no hicieron honor a su fama. Puedo rememorar a la perfección estos dos platos de la foto: una sopa de verduras con salchicha -de sabor ligeramente agrio debido seguramente al uso del chucrut- con un toque importante de cebollino y nabo, y una carne asada -un pelín seca y con la salsa de guiso más diluída de lo normal- con kartoffelsalat y repollo cocido comida en un puesto de feria rural.
Menú completo: 12-18 USD
Argentina
Recuerdo en mi vida pocos asados como el que comí con papá en el barrio de La Boca. Habíamos ido dando palos de ciego por el complejo y decadente sistema de transportes de Buenos Aires, con la firme intención de caminar desde una punta de la Boca hasta Caminito, cuando llegó el contundente aroma de la carne a la brasa. Un argentino quizá lo considere incluso vulgar, pero a nosotros nos dejó muy impresionados… un bidón cortado por la mitad, depositado en plena calle y lleno de rescoldos, ahumando alegremente los árboles de la avenida. Eso es todo lo que en Argentina se necesita para convertir un pedazo de carne en arte. La comida argentina es una pastosa y contundente fusión de italiana y española. En Argentina se come muchísimo, lo cual obviamente no quiere decir que sea una gastronomía refinada. Los pedazos de cualquier cosa son enormes, los platos rebosan por los cuatro costados, cuando pides una milanesa ésta tiene el tamaño de un campo de fútbol. La pizza es un mar de mozzarella grasienta, y el bife de chorizo un pedazo de vaca que asustaría a Carpanta. La carne se sirve muy hecha. Hay que probar los sandwich de miga para saber lo que es bueno.
Menú completo: 7-11 USD
Australia
Creo que recordaré esa hamburguesa mientras viva. Acababa de dejar atrás el sudeste asiático, con sus rigores alimenticios y sus peculiaridades higiénicas. Tras tres días sobreviviendo a base de sandwiches elaborados en la cama de mi hostal en Darwin para ajustar presupuesto, me subí al autobús que me llevaría al tren Ghan. El recorrido era de cinco horas por el desierto australiano hasta la estación de ferrocarril, así que el autobús hizo una pausa en un local de carretera aparentemente anodino. Y ahí estaban las hamburguesas… con cebolla caramelizada, tomate, lechuga iceberg, mayonesa, ketchup y mostaza. Inolvidable. La comida australiana es tan buena como cualquier cosa de ese país: en Australia todo se hace bien, con pulcritud y profesionalidad… aunque el resultado final, de tan perfecto, es un tanto soso.
Menú completo: 20-30 USD
Austria
Mi paso por Viena fue meramente testimonial. Reconocí en ella una capital europea delicada, primorosa, linda, grande en los detalles insignificantes y esplendorosa en sus monumentos -la catedral, sin ir más lejos, me dejó sin palabras-. No pude evitar, sin embargo, aunque suene muy turístico, entrar en el Hotel Sacher y pedir la tarta más famosa del mundo. Aunque, sin el más mínimo atisbo de duda, debo decir que a mi me sale mejor. No tan bonita, pero mejor. Mi truco consiste en añadir nuez moscada y pimienta a la mezcla del bizcocho de chocolate, y un poco de anis -testimonial- al almíbar con el que baño las capas antes de montar la tarta.
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Chile
Seguramente, ningún chileno estará de acuerdo con la selección que hecho de su país. En primer lugar, lo llamativo: La chuleta de llama. La carne de la llama es correosa, dura, de sabor intenso y salvaje. Un poco como conejo concentrado. Se sirve con patata frita y poco más. También se hace guisada -muy parecida a cualquier guiso europeo de caza con verduras y salsa de vino reducida-. En las comidas, lo normal es que, mientras esperas a que te traigan tu plato, te pongan un pequeño cuenco con pebre -una especie de ratatouille ligera para depositar sobre rebanadas de pan-. Las comidas se terminan todas con pisco sour -un licor que, al ser abstemio, no puedo ni recomendar ni criticar-.
Menú completo: 6-11 USD
China
Las dos estampas que ves aquí se corresponden a dos momentos cumbre del paso por China. Como recordarás, crucé el país durante sólo cinco días, debido a las restricciones impuestas por el gobierno comunista. La primera estampa pertenece al mercado de animales de Kashgar, nada más cruzar el país desde Kyrgyzstan. Es un cocido de carne de oveja bastante poco apetitoso: En apariencia simplemente han volcado ahí varios cubos de agua y de pedazos de carne grasa, y a cocer. El sabor se corresponde fielmente a esta descripción. De todas formas, es bastante semejante a la comida estándar de Asia central: así comen también los pastores en Kazajastan, Mongolia, Uzbekistán, etc. Los fideos que ves en la segunda foto son una delicia de la zona fronteriza con Pakistán. Están hechos a mano de la siguiente forma: la masa se convierte en una pelota que se engrasa y se estira hasta convertirla en un óvalo. Luego, se dobla por la mitad y se vuelve a estirar. Luego se dobla por la mitad y se estira de nuevo. Así una y otra vez, hasta que el operario tiene ante si una enorme madeja de cuerdecitas de masa. Prometo que, verlo hacer, es hipnótico. Los fideos se cocinan rápido y se agregan a la salsa de un guiso con pedacitos de carne. El sabor es jugoso, especiado, empalagoso. En China, como en el resto de Asia central, se cocinan mantys (ver más abajo), aunque aquí se denominan dumplings.
Menú completo: 2-6 USD
Colombia
Esta es una comida popular absolutamente deliciosa que, sin embargo, tuve mis reparos en probar de buenas a primeras. Se trata de un lechón gordito, asado de forma clásica como en la mismísima Segovia -supongo que en horno de leña con un poquito de agua en el fondo y poco más, hasta que la carne está tierna y la piel corruscante-. A continuación, se retira la piel con cuidado para que no se rompa, y se desmiga la carne, que se mezcla con arroz cocido e intuyo que sofrito de alguna forma. Luego, a efectos meramente estéticos, se vuelve a cubrir con la piel y se presenta como si el lechón estuviera intacto. Hay miles de puestos callejeros como este en Bogotá. La ración tiene este aspecto, servida con unas mini-tortillas muy apreciadas en Colombia pero que a mi me resultan sumamente insípidas: Precursoras de la pupusa de Honduras y de la tortilla mexicana, sin duda. El plato volverá a aparecer, esta vez sin arroz, en México, con el divertido nombre de cochinita pibil.
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Costa Dálmata
Comida mediterránea al cien por cien. En Costa Dálmata tuve por primera vez la sensación de estar muy lejos. En concreto, en Mostar, cuando me sirvieron lo que ves: una ensalada con queso feta y un hojaldre de verduras. De repente, los sabores eran distintos. Apareció con fuerza el pepino -que sólo volvió a desaparecer en Asia central- y el cilantro -mi especia favorita-. El vinagre era más fuerte y afrutado, y el aceite de oliva se volvió denso como oro líquido -algo que no haría más que incrementarse en Grecia y Turquía-. Toda esta eclosión de sabores… con el canto de las mezquitas al atardecer. Como para no sentirse lejos, ¿verdad?
Ahí verás también una buena sepia a la plancha, servida al lado del Adriático: perejil, ajo, un chorrito de aceite, ¿quién necesita más?. Grecia está representada por una ensalada de pulpo: nótense las omnipresentes aceitunas negras.
Menú completo: 8-14 USD
Holanda
Siendo como es un pueblo marinero, es normal que en la gastronomía de Holanda abunden los alimentos fermentados, en salmuera, en conserva, ahumados… Los marineros necesitaban llevar consigo gran cantidad de comida que no se estropeara, y esa costumbre se encuentra presente en la cocina actual. En concreto, lo que estás viendo es un pescado podrido. Creo recordar que se trataba de una caballa, aunque el rey de los pescados podridos era sin duda el arenque -más duro y de sabor más intenso. Bueno, pescado podrido. Completa y totalmente podrido. Su textura es gelatinosa, casi como una crema. Es más, cuando lo comes, no puedes evitar sentir el nítido aroma del amoníaco. Aún así, debo decir que probé uno por curiosidad de un puesto callejero de un puerto y acabé comiéndome cuatro.
Amsterdam: Seguramente en esta ciudad pueda encontrarse el mejor chocolate del mundo. Tal es la pasión de Holanda por el chocolate, que se planea construir un parque temático, inspirado en Charlie y la Fábrica de Chocolate, inspirado en este manjar. Nada más entrar en Artichoc, el aroma denso y volátil de los vapores del cacao golpea como una maza. Bombones de colores, de todos los rellenos imaginables, con frutos secos, con frutas escarchadas, rellenos de licores, e incluso con toques exóticos como guindilla, nuez moscada, pimienta… Otra de las inolvidables tiendas es Puccini Bomboni. Llama la atención que en Amsterdam todo el mundo parece formar parte del decorado y del cuento de perdición y lujuria, libertad y amor por la estética que envuelven la ciudad. Las bombonerías, claro, no son la excepción. Es también interesante reseñar la existencia de una cultura gastronómica paralela dedicada al cannabis: tortillas felices, cerveza de cáñamo, cosas así.
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Honduras
Aunque el plato es salvadoreño, las pupusas que ves las devoré en Honduras. La pupusa es un elemento fundamental de la dieta de Honduras y El Salvador. Es, basicamente, una tortilla de maíz rellena, normalmente de un queso terriblemente graso y salado que hay por estos lares y que suele acompañar cualquier plato -junto con los frijoles, el arroz y el plátano frito-. Las pupusas son consideradas por la FAO una parte esencial en la dieta básica salvadoreña y el gobierno de la nación las tiene en tan alta estima que les ha dedicado un día del calendario. Tuve ocasión de ver cómo se hacían: Tomaba dos cucharadas abundantes de masa de maíz, hacían un pequeño hueco en el centro, y lo rellenaban con una cucharada de relleno -queso, chicharrón, frijoles, pollo- para, acto seguido, sellar la entrada y palmear la bola hasta convertirla en un disco de masa de unos tres centímetros de grosor. Luego, disponían el círculo en una plancha alimentada por gas. Las pupusas salían con abundancia, acompañadas de un encurtido de vinagre con zanahoria, cebolla y chile verde, condimento universal de la comida del páis según descubrí rapidamente.
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India
Si, podrás decir lo que quieras sobre la deliciosa gastronomía india, pero al final, yo acabé perdiendo diez kilos y comiendo casi en exclusiva eso que ves ahí: pakoras. El motivo es doble: En primer lugar, porque no eran tan picantes como todo lo demás, sólo rozaban el límite de lo soportable. En segundo lugar, porque eran cocinadas en aceite hirviendo y, por lo tanto, no resultaban tan mortales como el resto de los alimentos, que en ese país son completamente sépticos. Estoy bastante curado de espantos, pero lo de India es MUY FUERTE. Las pakoras son bolas de masa de harina de garbanzo con huevo, bicarbonato, agua y un poco de limón, en las que se mezclan distintos vegetales (berenjenas, patatas y espinacas, coliflor, tomates o chilli, las puedes pedir de casi cualquier cosa). A continuación, se van depositando en aceite muy caliente cucharadas de esa mezcla, y se fríen hasta que estén bien doradas. Vamos, que son croquetas. O buñuelos. O buñueletas. Un dato sobre esa foto: esas pakoras me las comí en el tren de la Konkan Railway de camino a Goa. En el tren te venden todo tipo de comidas y golosinas, estaban exquisitas. En India pude observar que las franquicias estadounidenses -desde McDonald’s hasta Pizza Hut, mis refugios cuando la comida del país se pone demasiado pesadita- adaptan completamente su comida para adecuarla al gusto indio de un modo que no ocurre en otros países, donde el tuneo es mucho más sutil. Para empezar, McDonald’s no sirve hamburguesas de vaca, por motivos evidentes. Pero es que además, la mayor parte de su menú es… ¡vegetariano!. Pude comprobar además, con horror infinito, que las pizzas de Pizza Hut picaban como guindillas.
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Indonesia
Indonesia es un país asombroso en el que podrías estar meses y meses boquiabierto sin entender absolutamente nada, simplemente dejándote llevar por los paisajes increíbles, la gente espontánea y traviesa, las comidas llamativas, la fauna exótica. Su gastronomía recibe claras influencias de sus vecinos del sudeste asiático -en especial Tailandia y China-, pero también de sus primos cercanos los indios y del Islam, religión mayoritaria en sus islas. Lo que en Tailandia, Laos o Camboya es una sopa ligera de tallarines, en Indonesia se convierte en un denso caldo con leche de coco, huevo, jenjibre y salsa de carne, fuertemente condimentado, con mucha personalidad. Un cuenco de esos y estás todo el día como un toro.
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Kazajastán
En contra de lo que pudiera uno imaginar, la cocina kazaja es sabrosa, sorprendentemente rica en matices. En Rusia (véase mas abajo) aparecen por primera vez los pelmeni, unos raviolones rollizos rellenos de carne, muy contundentes. En Kazajastán, los pelmeni crecen y se convierten en manty, el plato principal de Centroasia. Se trata de unos raviolis cocidos del tamaño del puño de un niño, de masa clásica de pasta al huevo, rellenos de un picadillo finísimo de carne y grasa de cordero con cebolla y unas pocas especies. El manty se puede servir solo, en un plato, al que añaden crema agria -en Rusia la smetana- o mayonesa con ketchup o bien, si nos encontramos más al sur, inmersos en un caldo muy denso de verduras y carne. Las sopas son en si una obra maestra de la gastronomía: Por lo que he visto, deben iniciarlas con un sofrito clásico de verduras variadas -puerro, cebolla, pimientos, etc- para luego añadir caldo de muchas carnes hervido durante horas.
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Kyrgyzstán
Me acuerdo perfectamente del restaurante donde me sirvieron esa sopa de fideos, y de las circunstancias que la rodearon: Acababa de dejar atrás la seguridad de Almaty, y me había metido de cabeza en un país presuntamente en guerra civil. Para mi, todo era intimidatorio, estaba convencido de que un río me llevaría por delante en Pakistan si no me asesinaba antes el ejército kyrgyz. Y, sin embargo, me encontré con una ciudad modesta, limpia, sencilla, agradable, con la gente más hermosa del mundo, de rasgos grácilmente fusionados entre el blanco lechoso de Rusia y el rostro oriental de China. La sopa era deliciosamente picante, con el grado justo para no resultar molesto, de un sabor intensísimo a vegetales totamente orgánicos y carne de caballo. Los fideos eran gruesos y jugosos. Y, lo curioso, es que a lo largo de todo el país, el sabor permaneció ahí, sorprendiéndome en cada bocado, con una sencillez abrumadora, sin duda un retorno a lo básico de los sabores de campo. Recuerdo dos momentos memorables: un desayuno consistente en mantequilla y mermelada de frutos del bosque completamente naturales a orillas del lago Issy-Kol, y un pan recién cocinado en una sartén vieja calentada en un hornillo de caca de caballo en el caravasar de Tash-Rabat. Insuperables ambos. Y ya que estamos de confesiones gastronómicas, en un pequeño alojamiento rural del centro de Kyrgyzstan, donde yo era el único huésped -debido fundamentalmente a que los occidentales habían abandonado el país por miedo a una inexistente guerra-, me dieron de cenar esta deliciosa ensalada que daba pena desmontarla.
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Laos
Laos es un país extraordinario, de una belleza natural sobrecogedora, y unas gentes bondadosas, sencillas y paupérrimas. Su gastronomía es desconcertante: Hay dos platos que se repiten sin cesar. Uno de ellos, el que ves en primer plano, es una sopa muy ligera de ave, casi un consomé, al que se le añaden fideos -como en casi todo el sudeste asiático- y que se sirve con una cantidad de verdura casi cómica. Platos y platos ENORMES llenos hasta la bandera de germinado de soja, lechuga, hojas de nabo, y todo tipo de plantas de hoja comestible. La idea es que vuelques esos vegetales en la sopa y te los comas junto con ella. O más bien que comas las verduras con sopa. Bueno, no sé. El otro plato, llamado la barbacoa de Laos es bastante ingenioso y tiene mucho encanto. En el ala de un recipiente con forma de sombrero mexicano, se vuelca caldo de pollo ligero. Dicho recipiente se pone sobre brasas y se lleva a la mesa. A continuación, se traen todo tipo de productos cortados muy pequeños, que el comensal ha de poner en la parte central del recipiente, para que se cocinen a la vez que la sopa, cayendo sus jugos en ella. Es más divertido que sabroso.
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Malasia
El día que comí eso, estaba a punto de celebrarse un festival religioso de gran importancia para la nutrida comunidad hindú de Malasia. Estamos en las cuevas de Batu, un santuario crucial en ese país. La comida -y el entorno- recuerda vívamente a la india: exclusivamente vegetariana, compuesta de una serie de guisos de verduras muy especiados acompañados de arroz blanco. Para comerla, debe mezclarse con la mano el arroz con los distintos guisos, haciendo una pelotita. Es muy frecuente, en la zona tropical de Asia, servir la comida en hojas de banano. En ocasiones, los platos se hacen con hojas secadas dentro de un molde para adoptar la forma de un cuenco, pero lo normal es que la hoja se presente recién cortada, como Dios la trajo al mundo. En Malasia además, me encontré con uno de los pocos platos a los que le cogí verdadera manía: son omnipresentes unos huevos sumergidos en salsa de ¿curry? con un sabor completamente insufrible. También es verdad que al llegar a ese país llevaba ya muchos meses enfrentado con la gastronomía, a veces difícil, de un continente surrealista. Algo de eso habrá.
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Mexico
En México, cada comida es una fiesta. Me hice adicto de los antojitos, pequeños restaurantes sin pretensiones, de estética modesta en los que, en una plancha a gas, se cocinan todo tipo de exquisiteces a precio de risa. Fuera de este país, tenemos una idea más bien limitada de la cocina mexicana, que a menudo se confunde con su versión estadounidense, la tex-mex. Es entrar en México y recibir un soplamocos de sabores, olores, colores y texturas. En este viaje descubrí las tortas, modestos bocadillos con carne, aguacate, tomate, cebolla y lechuga que están por doquier y sacian a cualquiera a un precio infinitesimal. También me sorprendí con la variedad de tacos que se pueden cocinar en un antojito -lo normal es pedir unos cinco o seis pequeños tacos, servidos con picada de tomate, cebolla y cilantro, y acompañados de jugo de limón-. Otra joya oculta de la gastronomía mexicana son las aguas, refrescos naturales preparados a base de arroz -horchata-, de hibisco -jamaica-, de limón o de tamarindo. Y más platos memorables: los chiles en nogada, que se preparan una vez al año cuando es temporada de granadas y ostentan los colores de la bandera de México, las enchiladas y los tamales. Estos últimos están presentes en toda la gastronomía de latinoamérica, pero es en México donde alcanzan la perfección. Finalmente, en la foto verás que estoy chillándole a un plato de apariencia jugosa: los huevos rancheros. En mi primer viaje a ese país, hace unos años, me los dieron para desayunar y, desde entonces, no ha pasado un día de mi vida en que no los echara de menos. Tuéstese una tortilla hasta que esté quebradiza. Fríase un huevo y deposítese sobre la tortilla. Inúndese de salsa de chiles con tomate. La GLORIA.
Menú completo: 3-8 USD
Nepal
Queda un poco mal decir que lo que más me gustó de Nepal fue la comida occidental de Pokhara. Me explico: Llegué a Nepal tras un mes en India perdiendo peso como una anoréxica. Necesitado de CARNE roja. De platos que no me destrozaran el estómago y no me cauterizaran las papilas gustativas. Con un mínimo de higiene. Y entonces, apareció Pokhara, una pequeña ciudad encantadora a orillas de un lago delicioso, dedicada casi en exclusiva a satisfacer las necesidades de un aluvión de turistas deseosos de adentrarse en la selva a lomos de un elefante, o de hacer senderismo hasta la falda del Everest, pero incapaces de renunciar al capuccino, el wifi o el aire acondicionado. Pues bien, ahí probé sin duda el mejor steak de mi vida, un entrecot con el que llevaba soñando desde Goa. En cuanto a la comida autóctona, es sin duda mucho más digerible que la India. Fundamentalmente vegetariana, se compone de verduras cocidas y rehogadas, con salsas de sabores intensos.
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Nicaragua
En alguna ocasión he hablado mal ya de la comida de Centroamérica, y no voy a ensañarme mucho más. Es paradójico que una zona con tan apabullante biodiversidad, cuente en cambio con un número de platos tan limitado y éstos estén tan mal cocinados. El plato estándar de Nicaragua lleva un poquito de arroz, un poquito de frijoles guisados, algo de banana frita, y un poco de carne. La carne suele ser cocinada la víspera y añadida al plato sin calentar, o bien cocinada el mismo día y mantenida caliente durante horas en un recipiente, para ir sirviéndola a cualquier hora. En todo el Caribe, además, se suele completar la comida con quesillo, un requesón poco fermentado de sabor terriblemente salado o bien con natillas, crema agria de leche que se mezcla con los frijoles y el arroz para dar más cuerpo al plato.
Menú completo: 2-6 USD
Pakistan
En cierto modo, la comida de Pakistan es una advertencia suave de lo que te encontrarás una vez entres en India. Lo más habitual en ambos países es comer una torta de pan poco levedado y cocinado en sartén, acompañado de un par de salsas muy densas de verduras especiadas. El comensal corta en trocitos el pan, y moja en las salsas impregnando bien el pan y llevándose consigo una buena cantidad en cada bocado. Las salsas consisten en un guiso de verduras con cuerpo o legumbres secas fuertemente condimentadas. Se suelen servir unos cuantos cuencos con distintas salsas para que cada cual rebañe lo que quiera. En la foto, la cama de mi pensión en Islamabad, donde me traían el desayuno puntualmente.
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Perú
Puedo decir, sin temor a equivocarme, que la gastronomía peruana es de las mejores que he probado en estos quinientos días.Y, además, cada vez que me traían la cuenta, estaba convencido de que faltaba un cero. Quiero rendir asombrado homenaje a tres platos alucinantes que tuve ocasión de degustar en este viaje: El anticucho, el ceviche y la causa. La causa es un puré de patata amarilla cocinado con mucho limón y relleno de pescado. El ceviche es un plato de pescado crudo, cocinado exclusivamente con los ácidos del limón -en realidad es lo que nosotros llamamos lima-, al que se añade cebolla y cilantro, obteniendo un resultado explosivo de textura firme y sabor ácido y refrescante. Estoy deseando hacerme un buen ceviche con mi pescado favorito, la caballa. El anticucho es corazón de vaca: se puede servir guisado, con lo que el resultado es un poco gomoso, o bien a la brasa, en pinchitos, y ahí si que cada bocado es un pedazo de cielo en la tierra. En la foto, un cuy -rata de la pradera- frito. Su sabor es salvaje, herbal, y su carne prieta y escasa. Si se pide en el restaurante hay que estar preparado para coger los huesecillos con las manos para roerlo, y para el impacto psicológico que supone ver fritos sus dientecitos, sus ojitos y sus manitas.
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Rusia
La gastronomía rusa es una gran desconocida que, no obstante, ha dado grandes platos a Occidente: Ensaladilla rusa, filete ruso, y polvorones de la Estepa. (Pausa para las risas enlatadas). Bromas aparte, comer bien en Rusia es enormemente fácil. En cuanto llegué a Rostov-en-Don, pedí a una guapísima recepcionista de hotel que me escribiera en un papel “hola, no sé leer su idioma, por favor tráigame una sopa y carne con algo de ensalada o guarnición”. Los resultados fueron espectaculares. Hay dos condimentos universales sin los que un plato ruso no sabría igual: La smetana, crema agria que se pone sobre casi cualquier cosa, y el eneldo. De hecho, los ubicuos mercados se adivinan a leguas de distancia por el penetrante aroma del eneldo que desprenden, y que se vende por kilos para dar sabor a todo. Algunas claves: los pelmeni son raviolis rellenos de carne, cocinados de mil maneras, casi siempre coronados por una palpitante bola de nata agria. El borscht es una sopa de remolacha espectacular, de aspecto rojo intenso y gusto algo agrio, con la que se empieza cada comida. El strogonoff existe realmente, y tiene mil preparaciones distintas. La solyanka es una sopa deliciosa preparada con trocitos de carne y salchicha muy pequeñitos: una ración vale como comida. En cambio, la okroshka es a mi juicio nauseabunda: se sirve fría, y su base es el kvass, una especie de sidra muy popular en Rusia, que se vende en cada esquina. Finalmente, un apunte: la ensalada rusa, en efecto, se sirve abundantemente en este país, y su elaboración y aspecto es muy similar al que ha llegado a España, aunque el atún es reemplazado por jamón cocido.
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Singapur
La cocina de Singapur comparte los mismos dos adjetivos que yo regalaría a esa ciudad-estado: mestiza y perfecta. Hay una calle en Singapur dedicada íntegramente a la gastronomía callejera en la que es totalmente imposible decidirse por un restaurante u otro. El paseo deja, literalmente, sin aliento, abotargado y en un estado similar al coma alimenticio. Pero es que luego, callejeando, encuentras los food courts, patios dedicados a la comida en los que decenas de restaurantes seducen con sus aromas y sus presentaciones monumentales… y todo está tan limpio… ¡tan hermoso! En los food courts el comensal acude a uno de los muchísimos pequeños restaurantes -a menudo atendidos sólo por una persona, y muy especializados en un plato en concreto- con una bandeja. Hace su pedido, y circula hacia otro de los restaurantes a por el segundo plato. Luego, come en mesas comunales en la zona central del patio. Hordas de camareros se encargan a continuación de recogerlo todo y dejarlo impoluto. La comida de Singapur es heredera sobre todo de la china, pero con toques inconfundibles de todo Asia. Además, al ser una ciudad constituida de barrios de distintas culturas, se pueden encontrar en sus calles aromas y sabores de las mejores gastronomías del planeta.
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Tailandia
Sólo lo diré una vez: LA MEJOR GASTRONOMÍA CALLEJERA DEL MUNDO. Punto. No hay más que discutir. Un cocinero es genial cuando es capaz de extraer lo sublime de los ingredientes más pobres: cuando con cuatro sabores básicos es capaz de revolucionar el paladar. En ese sentido, en las calles de Tailandia, cada anochecer, sucede un milagro. Los puestos salen a la calle, se organizan en pequeños comedores de barrio, y producen exquisiteces al amor de la lumbre. Exquisiteces cotidianas, nada pomposas, envueltas en una bolsa de plástico, pero que maravillan y sorprenden. Parece increíble que se cocine lo que se cocina en esos impolutos carritos mal iluminados por una bombilla. La comida estándar es una sopa muy ligera pero nutritiva, de sabor amargo, con fideos frescos, germinados de soja y pequeños pedazos de carne de pollo o bolitas de pescado. Es la de la foto con la Coca-Cola.
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Turquía
La cocina turca es el resultado de la fusión natural -no de probeta- de la comida árabe y la cocina que, en Europa, conocemos como “mediterránea”. Así, los platos son especiados, ricos en sabores y con presencia de aromas inesperados, pero también poseen toques decididamente familiares, como el aceite de oliva. Hay dos platos -bueno, un plato y una bebida- que me vuelven loco en Turquía: el lahmacun y el ayram. Ambos pueden pedirse en cualquier kebab español, lo que causará regocijo en la cocina y admiración entre quienes compartan tu cena. El lahmacun es el equivalente turco a la pizza italiana. Se elabora en forma de tiras, y no lleva queso, aunque comparte muchos ingredientes con el plato italiano. El ayram es un yogur líquido de sabor ácido y animal, abundantemente salado, que actúa como un bombazo en el paladar. Ah, en Turquía no puedes dar un paso sin que una veintena de desconocidos te inviten a té. Que parece almíbar, dicho sea de paso.
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Salíadarunavuelta: La vuelta al mundo en moto de Fabián Barrio
about 7 months ago
sensacional reportaje; es una parte importantísima de una cultura, de un pueblo y un vehículo perfecto para acercarnos a conocer y compartir. Sin duda la diplomacia tiene forma de puchero. Creo que lo releeré de vez en cuando. Buen viaje y buena ñampa.
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about 7 months ago
Fabián:
Excelente catálogo gastronómico comentado de buena parte del planeta.
Aquí, a estas horas, momento para el aperitivo y la tapa. Mientras, a fuego lento se va cociendo esa paella mixta que va a estar que quita el “sentío”. Seguro.
Confiesa… algo de sana envidia debe de haber, ¿no?. ¡¡Cielos, qué hambre!!.
Un abrazo.
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about 7 months ago
Hayla.
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about 8 months ago
Imagino que en Argentina te habras comido alrededor de 7209836782345,2 kg de helado y algun que otro alfajor.
Un saludo.
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about 8 months ago
Bravo! Que pasada de articulo, lo he saboreado intensamente mientras imaginaba y deducia los aromas y sabores acudiendo a mi biblioteca de recuerdos culinarios… Y aun te queda todo un contintente por recorrer: Africa, donde seguramente vas a descubrir el Ox-tail, un osobuco de Ñu, y otras curiosidades… (te hablo de Sudafrica). Bueno Fabián, ha sido un placer de reencontrarme con tus historias después de un mes de vacaciones (con muy poco internet) donde he podido viajar con mi burra (lease moto) por Europa y disfrutar de la libertad y experiencias que se viven a bordo de la motocicleta. Un saludo
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about 8 months ago
Lo que en realida deleité fue tu exquisito comentario. Hace muchos dias que lo tengo en el analisis. Sigue volviendomé loco la idea de conocer algun día Costa Dálmata. Me mató el costo de India que puede ser cero!!!! jajajaja.
Gracias por tu extenso post.
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about 8 months ago
Claro. Hay muchos templos que ofrecen comida gratis. Otra cosa es que sea comestible para el occidental.
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about 8 months ago
Estimado Fabián, me encanta los comentarios , con tus descripciones siento que soy yo quien está degustando tan deliciosos manjares, Seguro no sufrirás de “gastritis” pues con las comidas tan dispares que haces en cada país, seguro tienes el estómago a prueba de bombas. Te mando un saludo y suerte en tu aventura.
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about 8 months ago
Entre hambre y dolor de estómago, al leer este artículo. Que ya no me parecen simples crónicas.
Debes tener un estómago de hierro, o una pasión por la cocina desaforada.
Después de creer que ya no queda nada por contar de tu aventura, me sorprendes con algo distinto.
Gracias.
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about 8 months ago
Muy buen articulo! Si hablamos de mexicano, os recomiendo buscar aqui delivery de comida mexicana en la coruña: http://guia.just-eat.es/
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about 8 months ago
ohhh que rico!! Me voy a cenar pero YA!!
PS: Totalmente de acuerdo contigo, lo de la India es tema pa un tratado médico, por mucho cuidado que pongas al final te traes “huéspedes” alojados en tu interior cual okupas sin invitación, esto es así Si ó Si. En Nepal mucho mejor ande va a parar…
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about 8 months ago
como que ahora respondes mas a los comentarios dejados por los visitantes, oye has el cruze de Colombia a Venezuela por Cucuta alli te esperare en la frontera para recibirte si te parece, yo encantado de poder cruzar palabras y estrechar la mano
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about 8 months ago
Lo tendré en cuenta!
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about 8 months ago
COLOMBIA: Se llama lechona y es uno de los platos tipicos de una region de colombia que se llama TOLIMA, cuando vuelva por este pais, y lo cruce tiene que incluir en su GPS una lechoneria (sitio donde hacen y venden lechona) que se llama lechoneria “LA MONA” y queda en la ciudad del espinal en tolima ahi hacen la mejor lechona de todo el pais, ha y ademas asi no se prepara; la lechona se mata un lechon (marrano bebe) y se le quita toda la carne cuidando de no dañar la piel, esta se revuelve con arroz y arveja, luego se rellena el marrano y finalmente se coloca en un horno de barro, calentado con leña por aproximadamente 12 o 14 horas, luego se saca y puede durar hasta 10 dias sin refrigeracion por cierto en Bogotá NI se le ocurra comer de las lechonas que venden en la calle, siempre busque restaurantes; un plato se compra entre 3 a 5 dolares americanos.
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about 8 months ago
Genial! Estoy esperando las coordenadas de esa lechonería
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about 8 months ago
Caray, Fabián… qué pena que no hayas alcanzado a recorrer el centro-norte de México. Te faltó la “torta ahogada” de Guadalajara (un bolillo retacado de carne de cerdo y bañado en salsa de tomate y tanta salsa picante como tu paladar y estómago sean capaces).
De León: las “guacamayas” (bolillo relleno de chicharrón -piel de cerdo deshidratada, crujiente- y con salsa “bandera”: jitomate (rojo), cebolla (blanca) y chile (verde) o las “bombas” ( una bebida en base a agua y vinagre con cebolla picada a cuadros, salsa de chile, chile en polvo, chile con chile, chile y más chile… ah, y queso rayado encima a manera de crema chantilly. Vaya, que eso hasta para nosotros es un “reto de machos”).
Y que si el Cabrito asado y el huevo con machaca de Monterrey… las “coyotas” de Sonora… en fin, que ni sigo.
¡Los “tacos de carnitas”! Que dice la historia fue Hernán Cortés quien los “inventó” para su tropa.
Junta en un país sus costumbres nativas; le agregas costumbres españolas, libanesas, judías y… anda, ¡que a comer se ha dicho!
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about 8 months ago
exelente haciste que se me hiciera agua la boca hay platillos que se ven de lo mejor y otros que dan miedo jejejeje
y a todo esto que tal te fue con la comida mexicana? con eso de que dicen que estamos locos por comer tanto picante ademas de lo que antes mencionaste.
p.d. los huevos rancheros son de lo mejor =P
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about 8 months ago
La comida mexicana NO es tan picante. Hay platos muy picantes, claro, pero puedes perfectamente sobrevivir en el país sin chile! Me encantó, sin duda de las mejores que he probado.
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about 8 months ago
Me acuerdo que cuando viajaba a ver a la família de Cataluña a Andalucia, a veces tenia dolores de barriga supuestamente por “el cambio de aguas”. Te ha pasado a tí lo mismo??? Tu estómago supongo que se ha acostumbrado, pero has tenido problemas de salud con las comidas’???
un abrazo Fabián y suerte
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about 8 months ago
Sí, claro que he tenido problemas. El primero en Turquía, cuando me tuve que quedar en casa de unos pastores a dormir. En cuanto vi la jarra de agua del arroyo, pensé… “problemas”. Y tanto que los tuve. En India estuve enfermo prácticamente todo el tiempo, pese a todos los cuidados que puse. Y a lo largo del viaje he tenido problemillas varios -muchos menos de los que esperaba, aunque ya veremos en Africa-.
Lo del cambio de aguas es cierto, los microbios que viven en el agua de un lado no son los mismos que en el otro, y aunque ambas aguas sean potables, tu intestino debe “acostumbrarse” a los nuevos. O eso es lo que he leído. Algún médico nos ilustrará sobre ello.
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about 8 months ago
La flora bacteriana intestinal. Las distintas cepas de la famosa E.coli que conviven en el tracto y resisten en aguas y alimentos. Debes tener una resistencia a estas alturas de la releche.
Yo qué sé, no es posible beber siempre agua embotellada, y cuidado con las pastillas potabilizadoras, pueden dejarte sin flora intestinal y provocar avitaminosis. Si las usas, déjala reposar un tiempo.
Lo más seguro para aguas y comidas dudosas es la temperatura; hervir y cocinar bien.
En caso de necesidad, para el agua, 2-3 gotas de lejía por litro es útil para evitar parásitos, hepatitis y cepas bacterianas indeseables.
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about 4 months ago
Pues no se si sera casualidad o no, pero desde que viajo tomandome un omeprazol o protector de estomago todas las mañanas se me han acabado las diarreas del viajero. Y para mi eran una constante en cada viaje.
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about 8 months ago
Tema Agua: ¿Como te ha sentado el agua de cada uno de los lugares?¿Veves agua del grifo ó mineral?. Saludos y Enhorabuena a Gallardón, que si no fuera por la “Calle 30″, no habríamos disfrutado de tu viaje.
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about 8 months ago
Pues la he estado bebiendo embotellada hasta llegar a América Central… pero aquí en todos los sitios me ponían cubitos de hielo, así que he pensado “de perdidos al río”… y oye, no va tan mal la cosa, ¿eh?
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about 8 months ago
MENU GASTRONOMICO.
Demasiados platos para una sola degustación. Como Fefanauta, no me cabe ninguna duda de que eres mejor comunicador que cocinero, aunque hagas también de la cocina de los pueblos un motivo de comunicación socio cultural, y seas un buen degustador.
Follar la vida; joder el estómago; hacer amigos; una experiencia; un riesgo.
Este Fefanauta, se confiesa un ignorante gastronómico que cree que nunca comerá hormigas porque en su cultura (me peleo con un cangrejo de mar por imperativo cultural para no sacar nada) está solo el menú de supervivencia. Tu curiosidad e interés antropológico nos ha llevado de las iglesias a la cocina y yo como Fefanauta te agradezco que me señales mi ignorancia sobre el fuego, y la cocina como centro de sociabilidad en cada momento antropológico del humane. De cazador y pescador a cocinero de los frutos de sus tierras, sus mares, sus aves, sus animales y en medio de la foto, Fefa.
Excitas mi interés sensorial, al tiempo que pone de manifiesto mi ignorancia. Apenas no sé casi cómo es la planta del cacahuete, a que sabe el jengibre, cual es la diferencia entre cilandro y perejil ; si la leche de coco tiene calcio,o como sabía el arenque ahumado; la cerveza de cáñamo o si el Ketchup viene de una planta o de una fábrica; ¿como el regaliz?.Ningún viajero enseña como tu.Es cierto lo que dicen otro Fefanautas.
Para algunas de las palabras que citas no tengo referencia sensorial pues no sé como huele el churrasco asado en bidón con el aire argentino,(hay que estar allí) pero reconozco el olor del pimiento asado en bidón y las chuletas al sarmiento de viña.
Leer tus sensaciones asociadas a la cocina de los pueblos es inquietante, pues uno llega a preguntarse si los pueblos crecen en función de lo que comen en su medio natural o si la ciencia (que no su religión ni filosofía) llegará a hacerles crecer a todos por igual. Su ADN es el mismo para todos, pero VIVA LA DIFERENCIA. Ojo con McDonald’s que se adapta a las culturas para agradar y vender uniformando gustos- también gastronómicos- tu denuncias-.
¿Cuándo sale el TOMO del café y sus distintos sabores, según lo tomes en Damasco, en Colombia, o en La Tierra de Fuego? Porque tu si tomas café, aunque no copa y puro.
Animo y fuerza al “señor de las h-ondas”.
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about 8 months ago
A medida que voy leyendo estoy descubriendo el gusto oculto por la cocina, ya que soy el que hace todo en la casa, y a veces no se que prepararle a mi esposa e hija, resulta monótono cocinar a veces.
Aquí en Colombia las tortillas las llamamos arepas y cada pueblo tiene su preparación, así que ya se imagina la variedad y formas.
La comida de Indonesia, la quiero probar definitivamente.
Saludos
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about 8 months ago
curioso y para nada aburrido.
que tengas buena ruta
uVessssssssssssssss
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about 8 months ago
Hola!!!! Mi Maestro Querido!!!!Fabian!!!…El camino de la paz consiste de la buena vida de recompensas…Gracias Abrazos desde Argentina.
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about 8 months ago
Fantástico articulo, me encanta esta recopilación de platos. Para un tragón como yo y ansioso de probar nuevas cocinas es todo un regalo. Sobre todo porque refleja la verdadera cocina de a pie alejada de platos de diseño de esos que un plato tamaño fuente sobrevive solitario un pedacito de carne o pescado rodeado de trazos de salsas de mil colores a precios exorbitados y que irremediablemente te dejan con la misma o mas hambre que al principio
PD: ya sabes como se come en Galicia
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about 8 months ago
Esta bien este articulo,pero yo me pregunto,comiendo tantas cosas tan diferentes ,¿como llevas la salud?,en cuanto a niveles de colesterol,ácido úrico,etc…
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about 8 months ago
Hombre, como es natural, no me hago análisis de sangre por ahí. Pero me encuentro muy bien, muy vital y con muchas energías, así que supongo que todo va bien. Aunque no he tenido nunca muchos achaques, la verdad.
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about 8 months ago
Jejejeje de aburrido nada lo q esk con algunos me entran ganas de cenar otra vez y con otros mejor saltarse la cena y ya si eso mañana me tomo un cafe con galletas jajajajaj.Muy bueno e interesante el tema.Un abrazo.voy contigo.
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about 8 months ago
Fabián, qué reportaje culinario tan chulo! Viajar a través de la comida es un auténtico placer, y probablemente un olor o un sabor se quedan mucho más enquistados en la memoria que cualquier visión prodigiosa sobre un hermoso paisaje. Me ha emocionado recordar diferentes comidas de las que has descrito. En China, por ejemplo, recuerdo que utilizaban cacahuetes de contorno con casi todo. Los afamados “rollitos de primavera” nada tenían que ver con lo que sirven a modo occidentalizado los restaurantes chinos en España. No sé si llegaste a probar los pinchos de cordero que chinos musulmanes asaban por las calles al módico precio de un euro. Estaban riquísimos… Y en Rusia me has recordado el infinito mundo de sus sopas… Recuerdo las risas que nos echamos con una variedad que olía y supongo que sabía literalmente a pies. La vencimos por puro amor propio, pero no olvidaré ese sabor jamás. O el chasco que me llevé con otra que me la sirvieron con una increíble pinta humeante en una noche fría y lluviosa, y… estaba completamente helada! Que sigas disfrutando y haciéndonos disfrutar mucho de tu pasión gastronómica… Un fuerte abrazo…
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about 8 months ago
Excelente Post! Llevaba yo bastante pensando que era extraño que nunca hicieras demasiadas menciones a las comidas, y había llegado a la conclusión de que simplemente no te interesaba mucho. Bueno, tampoco es que debas ser Anthony Bourdain. Pero con este escrito, te he confirmado como el viajero en moto que mejor escribe, superando a mi compatriota Scotto.
Animo y sigue, que nos llevas a todos.
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about 8 months ago
Para mi desgracia mi proximo destino es Alemania, me dedicare a hacer fotografias y a no comer
, alf.
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about 8 months ago
Ummmmmmmmmmmmmm Ñaca, ñaca,ñaca……
Un as sacadito de la manga, eh!
A saber cuántós más tendrás en la chitera ! Desde luego que no pierdes el tiempo.
Salut , força en el canut i en el paladar!
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about 8 months ago
Ahí me has dado.
A mí lo que realmente me gusta de los viajes es probar las distintas comidas, por desgracia sólo conozco lo turco que has dicho..
Tienes que extenderte más en esta faceta cuando puedas
Saludos
Luis
PD: ¿Además de abstemio has hecho voto de castidad?¿cómo aguantas más de un año de castidad por esos mundos?
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about 8 months ago
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about 8 months ago
Te falta BRASIL!! Y claro, tendrías que quedarte unos seis meses para comer todas las cosas buenas de este “Brasilzão”. Las comidas calientes del Nordeste, Los pescados de agua dulce del Norte, el exotismo del centro-oeste, la comida cosmopolita del surdeste, y la mezcla cultural del sur!
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about 8 months ago
Con lo que amo la cocina, me hacia ilusión un relato sobre las comidas del mundo, pero no me atrevía a pedírtelo … lo voy a imprimir y poner en un marco en mi cocina. Gracias !!!
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about 8 months ago
Y la France? Fabián, la France..! tu primera etapa.
Si tuvieses lectores franchutes, (los tienes?) te matan.. jejeje
Por otra parte, estoy de acuerdo en casi todo. Tailandia y Perú, por muy buenos.
El resto de latinoamérica, monótona a más no poder.
Saludos.
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about 8 months ago
está muy bueno este recopilatorio
pero yo soy de chile y no he comido ninguna de esas comidas que pusiste aquí, me sentí tan poco chileno XD jajajaj
saludos!
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about 8 months ago
Gracias por esta información.
Soy buen cocinero aficionado y me gusta conocer lo típico de cada lugar.
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about 8 months ago
Oiga usted: Maria ha preparado una causa de atún que te espera obediente en la refrigeradora. Además, el tio Mario dice que vuelvas por esos anticuchos que comimos en Barranco, al lado del Puente de los Suspiros, ese “Puentecito escondido” que inspiró a la gran Chabuca Granda. Eso sií, con mucha Inca Kola bieeeeeeeeeeeeeeeen heladita. De postre, si quieres, unos picarones con esa miel de chancaca que, creo, te gustó mucho… Grande Fabián… me has emocionado coño…
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about 8 months ago
Fantástica la idea del recopilatorio que has hecho. En especial de la gastronomía. Me encanta! Una pena que te tuvieras que quedar en Panamá…
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about 8 months ago
Coincido con lo de las salchichas alemanas…son mas rollo q pelicula… casi todo lo demas parece de un rico q ni me pudo imaginar….Suerte!
De
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about 8 months ago
Austria y Argentina, mis favoritas, luego… MExico, por el picante… las tortitas…
Asia me da miedo, uffff
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about 8 months ago
Probar las diferentes cocinas del mundo es uno de los principales motivos por los que me gustaria dar la vuelta al mundo.
Gracias por este reportaje especial.
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about 8 months ago
El pescado “Podrido de Holanda”, yo lo he probado este año y está muy muy bueno, casi que es un vicio.
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about 8 months ago
¡Qué bueno! Tiene todo una pinta estupenda (¡Comida china de verdad! ¡Que envidia!). Ya lo comentó algún otro, pero creo que esto bien merece un libro de recetas de “Fabiane Ortega”.
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about 8 months ago
Pues aprovecha, que tu vecino de arriba Jose Ramon tiene hasta un blog de cocina !! Os podéis montar un negocio sabroso !! Yo seguro que comería mas de un día !!
Vssss
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about 8 months ago
Te falta Portugal, jeje
ainsh! esa “carne de porco alentejana”, con su racioncita de arroz blanco en su justa cocción, acompañado de un “viño verde”…
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about 8 months ago
Razón tienes. En el viaje de prueba me comí un bacalao que pa qué.
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about 8 months ago
Me entro hambre tanto plato joe!! que malo eres.Buen aporte.
Vssss
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about 8 months ago
Pues me encanta est artículo, y o también soy un apasionado de la cocina.
Lo de Laos me recuerda a la fondue de caldo o Bagna Cauda, que a mi opinión está muy rica, aunque da bastante trabajo la preparación.
Y de postres? aparte de la Sacher no has puesto mucho.
Saludos,
Pablo – Coruña
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about 8 months ago
Es que el postre no está demasiado a la orden del día por esos mundos de Dios. De hecho, es algo casi exclusivamente europeo.
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about 8 months ago
Ah ya veo …
Bueno si consideras Turquia europea vale …
Saludos,
Pablo – Coruña
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