close¡Hola! Hace ya más de un año que estoy dando la vuelta al mundo a lomos de la moto Fefa. Si has llegado aquí por casualidad y tienes un ratico, quizá te interese saber algo más de mi historia.
Conoce la ruta, la moto, entérate de cómo salí de Madrid, cómo empezó todo, lee todo el blog desde el principio o entérate de cuál es mi posición actual.

- ¿Le hase fotografíah a loh últimoh diabloh rojoh?- preguntó el hombre limpiándose las manos de grasa en un trapo que parecía la tripa de un carroñero prehistórico.
- Bueno, en realidad vengo a convertir mi moto en un diablo rojo.
El tipo levantó la mirada y descubrió a la Fefa delante del taller del artista decorador que había encontrado casi por casualidad a mi regreso de la inhóspita región de Darién.
- ¿Eso qué eh lo que eh’?- preguntó fascinado.
El día anterior me había parado en el fondeadero de autobuses que había divisado cuando iba de camino a Darién. Siempre que preguntaba a un conductor de autobús sobre dónde le habían decorado el vehículo, recibía respuestas más bien difusas, pero la consigna parecía ser que había que visitar un garaje donde fueran a parar todos al final de su ruta. Así que detuve la moto en aquel lugar que recordaba un campo de batalla y me acerqué a un grupo de hombres ociosos que me observaron con curiosidad desde sus sillas hundidas en el fango. Intercambiaron expresiones de desconcierto cuando supieron lo que estaba buscando, pero al fin uno se levantó, eufórico.
- ¡Rolando! ¡uté tiene que vel a Rolando!

El taller de Rolando

El taller de Rolando

Practicamente me arrastró al taller del artista decorador. Rolando estaba a unos doscientos metros, concentrado en dibujar con aerógrafo a una niña negra y gordezuela -seguramente la hija del conductor- en la parte de atrás de un enorme y más que barroco autobús blanco. Observó a la moto, escuchó mi proyecto rascándose la cabeza con dedazos manchados de pintura de todos los colores, y me emplazó al día siguiente para ponerse manos a la obra.

Decorar a la Fefa con su nuevo look caribeño llevó cerca de tres horas y media de trabajo de dos personas. El coste de la operación fueron cuarenta dólares. Rolando resultó ser un tipo de pulso de acero, afable, algo perezoso y con gran talento con el aerógrafo. Lleva veintisiete años decorando camiones. Un día un tipo lo vino a buscar a su colegio -tenía catorce años- y se lo llevó a su taller. Y desde entonces no ha parado de dibujar Harry Potters, Jesucristos, Justin Beavers, hijos y madres de conductores, Gardfields y figuras mitológicas sobre fondos de castillos medievales. Lo que hizo en las maletas fue un compendio de muchas técnicas, desde el dibujo a mano alzada al encintado, pasando por todo tipo de artimañas para dibujar degradados. Mientras decoraba a Fefa, cantaba canciones de los Hombres G -todavía recordaba los conciertos que habían dado en Panamá- y bromeaba con el incesante trajín de visitantes que se pasaban por su taller a charlar, verlo dibujar, o simplemente guarecerse bajo su tejado de chapa de la tremenda tormenta tropical que caía casi eternamente aquella tarde.
Sobre si Fefa está más guapa… yo diría que está espectacular. Pero claro, para gustos colores.

DailyMotion:
Insértalo:
Imprimir