close¡Hola! He completado la vuelta al mundo en moto durante dos años, y esto que lees no es más que una pequeña parte de mi aventura. Si quieres, puedes comprar mi libro haciendo click aquí.
Conoce ruta, la moto, entérate de cómo salí de Madrid, cómo empezó todo y cómo terminó.

La primera vez que Sergio Morchón y Coco de IMM me contaron lo que iban a hacer les dije: “Podéis esperarme sentado”. La idea es tan simple como hermosa: Llegar en moto al invierno polar escandinavo, más allá del Círculo Polar Ártico, y hacer una foto a la moto frente a las auroras boreales. En Sami, dialecto noruego, la Aurora Boreal es conocida como Guovssahas, que significa “la luz que puede oírse”. Para los aguerridos vikingos, la aurora boreal era la armadura de las vírgenes guerreras valkirias, que emitía una hipnótica luz destellante. Según las leyendas japonesas, concebir un hijo bajo la aurora boreal trae buena suerte. Seguramente no hay nada más bello en el mundo que la aurora boreal. Ni tampoco nada más difícil de ver, sobre todo para conseguirlo en moto. Para llegar hasta allá, tendrán que enfrentarse a temperaturas de -40ºC, a ventisca, hielo, vientos huracanados. Se van a dar unas ostias de impresión por la nieve. Supongo que tendrán que amputarles los dedos y los testículos, y quizá la punta de la nariz. Vamos, todo lo que sobresalga. “Podéis esperarme sentado”, dije. Y, sin embargo, los comprendo. Comprendo que no hay nada más sublime que el dolor del frío sobre una moto si es eso lo que has elegido vivir. El débil material del que están hechos los sueños se convierte entonces en el aire que respiras.

Una de las últimas fotos del pulgar de Sergio

Una de las últimas fotos del pulgar de Sergio

Ahora más que nunca, comprendo el deseo de cumplir un sueño. De ir más allá. De superarse a si mismo por una idea absurda, utópica y en apariencia inalcanzable. A pesar del frío, arderán de una fiebre posible. Partirán a donde nadie nunca va.

Creo sinceramente que no puede haber nada más bello en la vida que luchar por los ideales, que desatar el niño que llevamos dentro y que pide a gritos que persigamos el vuelo de una mariposa, o el fugaz destello de una aurora. Por si no lo saben, para eso hemos nacido. Sólo para eso.

Axa Club 14, patrocinador oficial de la aventura, pondrá online un blog en el que se podrá seguir la expedición. Como padrino del evento, me encargaré de documentar las locuras que realicen añadiendo datos curiosos relativos a los lugares que visiten (gastronomía, historia, costumbres…)

Este martes me han invitado a participar en la rueda de prensa que anuncia el proyecto, como padrino de la experiencia. Intentaré aportar mi granito de arena a la aventura, apoyándolos desde casa. Luego daremos el banderazo de salida y los veré por última vez con todos sus miembros antes de las amputaciones. Distinguiré un destello en sus miradas que sabré comprender perfectamente: Pedirán, como el viejo Kavafis, que el camino sea largo y lleno de aventuras y de experiencias. Sé que no tendrán miedo ni a lestrigones ni a cíclopes. Van a encontrar a Ítaca allá muy lejos, donde el cielo vikingo se llena de luces tan hermosas que pueden llegar a oírse.

Imprimir