close¡Hola! Hace ya más de un año que estoy dando la vuelta al mundo a lomos de la moto Fefa. Si has llegado aquí por casualidad y tienes un ratico, quizá te interese saber algo más de mi historia.
Conoce la ruta, la moto, entérate de cómo salí de Madrid, cómo empezó todo, lee todo el blog desde el principio o entérate de cuál es mi posición actual.

Antes que nada, debo decir a bocajarro que ni soy un buen fotógrafo, ni pretendo serlo. En previsión del posible aluvión de críticas que me pueden caer por el material que he comprado, voy a aclarar aquí, ahora, y antes de empezar lo siguiente: No sé prácticamente nada de fotografía y no voy a sacar un crash-course de fotografía para dummies antes de salir. No se puede saber todo. Yo soy un tipo que se va de paseo, y que casualmente hará fotos por ahí. Tengo vocación de contar las cosas que veo, pero no quiero dedicar mi vida a Plasmar el Momento Eterno ni nada que se le parezca. Teniendo eso en mente, siempre he pensado que una buena cámara es importante para hacer una foto decente. Mi material fotográfico, sin llegar a ser el colmo de la sofisticación, incluye algunos pequeños extras que harán de la labor de documentar la vuelta al mundo algo más divertido y un poco menos chapucero.

La lente de conversión para magnificar el gran angular

La lente de conversión para magnificar el gran angular

La cámara

Definida por algunos como una compacta con vocación de reflex, llegué a la Panasonic Lumix LX3 buscando un gran angular especialmente dramático. El motivo de esta búsqueda era doble: Por un lado, es mucho más fácil hacerse auto-fotos si tu angular es grande. Por otro, me encanta el aspecto ligeramente abombado que presentan las fotos sacadas con un gran angular. La Lumix cuenta con una focal 24-60 mm, lo que tengo entendido que es de lo más amplio que hay en el espectro de las compactas actualmente. Su zoom es mínimo (realmente, sólo para decir que lleva un zoom), pero a mi no me gusta mucho el zoom, así que creo que me llevaré bien con ella. Adicionalmente, he comprado una lente de conversión que agranda más todavía el angular de la cámara. Se podría argumentar que tendría que haber comprado una cámara reflex con sus objetivos intercambiables, pero no puedo imaginar lo que puede llegar a ser arrastrar por el mundo cinco o seis kilos de material fotográfico. Lo siento, no tengo esa vocación, si queréis un blog de fotos, tendréis que ir a otro sitio.

El objetivo espía

La Lumix con la lente espía acoplada.

Dado que la Lumix tiene una rosquita frontal, se le pueden acoplar cosas al objetivo. Y mi compra más exótica es un objetivo espía que permite hacer fotos con un ángulo de 90 grados. Es decir, estás apuntando al frente pero, en realidad, haces una foto a tu derecha. La utilidad de esto es evidente, por fin podré sacar fotos de viejos chamanes y de pintorescos niños sin tener que suplicar permiso, perdón, o desembolsar propina. Esta lente funciona como un simple periscopio, contiene un espejo en su interior emplazado en un ángulo de 45 grados, y una abertura lateral por la que se hace la foto. He visto precios de todo tipo para este material. Yo he acabado comprándola en Opteka, y puedo prometer y prometo que su servicio de atención al cliente y su precio son imbatibles. Sí debo señalar que, para que la lente haga una foto de algo medianamente presentable, el zoom de la Lumix tiene que estar al máximo, y aún así el resultado es viñeteado y debe retocarse a posteriori.

Los trípodes

El viaje lo haré solo. A lo largo de los muchos viajes que he realizado, me he especializado en negociar con turistas la foto-mía-por-foto-tuya. Hago una foto a una parejita feliz ante el monumento, y a cambio ellos me fotografían a mi. No obstante, la experiencia me ha ido enseñando que no hay nada que pueda compararse a un GorilaPod. Su fabricante ha tenido un éxito tal que ahora fabrica todo tipo de soluciones para los autofotógrafos (con piquetas, con piececitos magnéticos, con cabeza de precisión…) pero para mi el original no tiene parangón: se trata de un trípode muy pequeño, que cabe en cualquier parte, y con unos bracitos correosos como manitas de gorila que se sujetan a cualquier cosa. Por lo tanto, una señal de tráfico, un árbol, una papelera, un banco o una barandilla se convierten al instante en tu trípode. Ingenioso, ¿verdad?.

El material fotográfico al completo, incluyendo el Gorillapod (arriba) y el Manfrotto (abajo)

El material fotográfico al completo, incluyendo el Gorillapod (arriba) y el Manfrotto (abajo)

No obstante, espero hacer muchas fotos y, sobre todo, vídeos, caminando en la calle, entre las multitudes. Contemplé diversas opciones antes de inclinarme por el monópodo de Manfrotto. Es muy ligero, es de los más cortos que he visto, tiene un aspecto muy resistente y su cabeza intercambiable es muy dúctil. Sujetando el monópodo por uno de sus extremos, puedo dejar la cámara alejada de mi unos 70 cm, la distancia perfecta para hablar en un vídeo y grabarme mi cabeza y el entorno. Con ese monópodo está grabado el vídeo inicial de Salíadarunavuelta.

Microcámara ContourHD

Microcámara ContourHD

La Contour

También elegir la microcámara del casco supuso una investigación cautelosa. Al final, elegí la ContourHD. Está pensada para grabar en exteriores, soporta soplamocos y sopapos varios y se puede encender y apagar con los guantes puestos, algo que se agradece mucho. Como datos adicionales diré que tiene dos pequeños punteros laser para alinearla, y que puede acoplarse a cualquier trípode. Su objetivo es grabar vídeos cortos (que se vuelcan directamente a una tarjeta microSD) desde la moto, bien en el casco, bien en la propia moto: Fefa va equipada con tres trípodes para grabar vídeos que enseñaré cuando os cuente todos los extras que he estado instalándole con la imprescindible e inestimable ayuda de mi mecánico oficial, Juanjo.

Memoria

Tengo un número casi infinito de tarjetas de memoria de 4gb. He calculado que cada una de ellas me dará una autonomía de un día, aproximadamente. Prefiero no emplear tarjetas de más calibre para minimizar la pérdida de material gráfico en caso de extravío o de robo. Para efectuar copias de seguridad, cuento con el propio disco duro del portátil -un disco en estado sólido que no se estropeará con los bandazos de la moto- y un disco externo. Asimismo, pienso enviar a mamá periódicamente cartas con tarjetas microSD con todo el material que quiera salvar de catástrofes mayores.

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