close¡Hola! Hace ya más de un año que estoy dando la vuelta al mundo a lomos de la moto Fefa. Si has llegado aquí por casualidad y tienes un ratico, quizá te interese saber algo más de mi historia.
Conoce la ruta, la moto, entérate de cómo salí de Madrid, cómo empezó todo, lee todo el blog desde el principio o entérate de cuál es mi posición actual.

Contrariamente a lo que podría esperarse, la primera semana del resto de mi vida, esa primera semana en la que dejo de trabajar para dedicarme a la planificación del viaje, no ha sido precisamente una semana de ocio y esparcimiento. Tras patearme embajadas y sitios donde me tienen que dar papeles, me siento profundamente desanimado. El mundo está hecho de tal forma que, para disfrutar mínimamente, debes antes de sufrir males infinitos -aunque quizá el gozo no sea el mismo si no se padece antes-. El éxito fácil es imposible, pero el placer gratuito quizá lo es más. El punto en el que me encuentro, a domingo  7 de marzo, es que por fin tengo todos los papeles preparados para, el lunes  a primera hora, asaltar la embajada de Kazajastán. Asimismo, está todo más o menos listo para que me entreguen la transferencia de la moto y el aval bancario para solicitar el carnet de passages que a su vez emplearé para solicitar el visado de Pakistán y de Rusia. India, que te concede acceso en pocas horas si pagas un suplemento, será el último en caer, y lo haré justo antes de partir, en mayo. Finalmente, Rusia me temo que es una cuestión de dinero y dar con el agente de visados adecuado, Kyrgyzistan es más bien cuestión de tiempo (hay que mandar los papeles a Bélgica porque aquí no tenemos embajada, seguramente sea el segundo permiso que solicite) y China está en manos de un chino miembro del Partido Comunista y del Destino.

He aprovechado también esta semana para hacer alguna tímida compra de material. Por fin me he inclinado por un saco de plumas con temperatura de confort hasta los -5 grados y por un GPS Garmin bastante indestructible y que será seguramente lo que primero me roben en la primera gasolinera. Si alguien sabe dónde encontrar buen material de cocina de camping y un termo a un precio razonable y que no sea chino y que por lo tanto se desmonte con sólo mirarlo, que avise.
Asimismo, mis intentonas de contratar un mecánico a través del Segundamano que me cuente cómo se cambia una cadena y una rueda están siendo algo infructuosas, por lo que si alguien conoce a uno que esté dispuesto a darme algunas clases por un precio razonable, aquí estoy con mis brazos abiertos.

Esta semana también ha sido curiosa porque he descubierto lo que es ser un poquito famoso. Entiéndaseme, no hablo de famoso en serio, sino de ser conocido por gente que tú no conoces de nada, gente que te habla, te agrega al Facebook, te anima y te apoya espontáneamente. El video de introducción lo han visto ya cerca de 7000 personas en una semana de vida: me doy con un canto en los dientes por ello y os lo agradezco a todos, esperaba una cuarta parte. Me he encontrado reacciones en múltiples foros de moteros hablando de mi iniciativa, diseccionando cada segundo del vídeo y cada detalle intrascendente, fantaseando sobre si soy un loco, un friki, sobre si los tengo bien puestos, sobre que si soy millonario, o me estoy haciendo rico con el tema (jajaja, me río de janeiro), que si soy un funcionario en la excedencia (jojojó), que  si soy pedante, que si doy grima hablando y haciéndome el pseudofilósofo. Ay, ay. ¿Estaré a la altura de las expectativas generadas cuando por fin llegue el Gran Día?.
Es increíble lo que la gente puede llegar a cavilar sobre un pobre vídeo de un tipo hablándole a una cámara de fotos sujeta con un palo.
Y es que, por ahora, eso es lo que soy y lo que es todo esto. Un tipo que un día tuvo un sueño y se lo contó a su cámara de fotos sujeta con un palo.

Gracias a todos por seguir y difundir esta locura y por los ánimos recibidos.

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