close¡Hola! Hace ya más de un año que estoy dando la vuelta al mundo a lomos de la moto Fefa. Si has llegado aquí por casualidad y tienes un ratico, quizá te interese saber algo más de mi historia.
Conoce la ruta, la moto, entérate de cómo salí de Madrid, cómo empezó todo, lee todo el blog desde el principio o entérate de cuál es mi posición actual.

Si te gusta la fotografía, disfrutarás con este webcast. Esta mañana he madrugado para acercarme al Osh Bazaar, un mercado tradicional de la capital de Kyrgyzstán, y que constituye una atracción en si mismo. El mercado no está diseñado para atraer al turismo, de hecho no hay puestos de souvenirs ni bares acondicionados para los dólares americanos. No obstante, su autenticidad hacen de él un decorado extraordinario para una película sobre Asia. En el Osh Bazaar se encuentran las mejores mercancías del Kyrgyzstán del sur y de Uzbekistán. Empieza siendo un mercado de abastos tradicional, pero pronto degenera, en una extensión sin fin, para ofrecer todo tipo de artículos. Aquí puedes encontrar comidas exóticas, especias amontonadas en pequeños saquitos, Barbies con burka, aparatos estereofónicos de chillona ecualización, tullidos pidiendo limosna, falsificaciones de Armani, niños trabajando como adultos, charcos de barro de fondo insondable, animales de mirada sumisa, y la vida desarrollándose en precario equilibrio. Desde luego, en el Osh Bazaar se encuentra la esencia de Asia: la confusión, el griterío, las mercancías agolpadas, los olores fuertes y no siempre agradables, los empujones de la multitud, y los ojos rasgados. ¿Quieres sentir su trepidante actividad? Dale al play. El sonido de fondo lo he grabado directamente en el bazar.

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