¿Por qué hacer un viaje en moto?
¡Hola! Hace ya más de un año que estoy dando la vuelta al mundo a lomos de la moto Fefa. Si has llegado aquí por casualidad y tienes un ratico, quizá te interese saber algo más de mi historia. Conoce la ruta, la moto, entérate de cómo salí de Madrid, cómo empezó todo, lee todo el blog desde el principio o entérate de cuál es mi posición actual.
Debo reconocer que yo no soy un motero al uso. No soy de esas personas que podrían estar hablando sin parar de sus burras, no busco carreteras llenas de curvas inverosímiles para tumbar la jaca, no asisto a concentraciones, no vivo pendiente de revistas de motos, no sé nada de mecánica. Caí en el mundo de las dos ruedas por pura casualidad. Un buen día, Gallardón decidió soterrar la M-30. Para aquellos que no son de Madrid, es difícil entender qué supuso eso en la capital. La carretera más transitada de España, que servía de cinturón de comunicaciones a todos los barrios de la ciudad, de repente se vio reducida a un inaudito sendero de cabras rebosante de escombros, basura, baches, excavadoras, desniveles y polvo. Los atascos kilométricos habrían hecho perder la paciencia a un capuchino de madera. Por aquella época yo era el propietario de un bonito descapotable rojo, al que empecé a coger una manía increíble. Recuerdo que en aquel momento, Gallardón empezó a implantar los parkímetros y decidió además acabar con mi parking favorito, en la Plaza de Santo Domingo. Era aquel un parking descomunal, vetusto, cavernoso, ruidoso, maloliente, trufado de humedades y desconchados… pero adorable. En definitiva, el coche, de la noche a la mañana, se convirtió en Madrid en una solución lenta, pesada y económicamente inviable. Aquel bonito descapotable rojo, que hacía que las mujeres me dieran su teléfono en los semáforos y que los hombres me llamaran marica, aquel descapotable que servía de improvisada diana a huevos y cigarrilos arrojados desde las ventanas de las casas, empezó a generar en mi antipatía primero, y un abierto odio después. Olvidé pasar la ITV, omití pagar los impuestos, y al poco tiempo, por pura desidia, me convertí en el infeliz e irritado propietario de 1000 kilos de chatarra sumamente inútil y decorativa que criaba moho en un garaje alquilado.
En ese momento se me ocurrió comprar una motito pequeña. Siempre he observado con irritación no exenta de envidia a los muchachos que salían los primeros en los semáforos, los que culebreaban en los atascos, los que dejaban la vespino tirada en cualquier esquina, y se bajaban de ella como si tal cosa, entrando en el portal más cercano mientras yo daba vueltas y más vueltas estériles para encontrar un hueco libre donde depositar mi gran lata. No sabía absolutamente nada de motos, así que un buen día entré en un taller y le dije al tipo que quería la moto más fea y pequeña que tuviera. El hombre me señaló lacónicamente una pequeña scooter naranja fosforito que languidecía en una esquina. Nos miramos brevemente, y supimos que habíamos nacido el uno para el otro. Aquella moto fue robada, vandalizada y desmontada unas seis veces durante los seis meses que fue mia. Me provocó mis primeras emociones, mis primeros sustos, mis primeros golpes. Me ayudó a vivir brevemente, como un pequeño destello, la auténtica felicidad espontánea, cotidiana e inesperada que puede aportar una moto. La ciudad renació ante mi. Los tiempos cambiaron, ya no tenía que planificar mis desplazamientos como una campaña militar. Aparcaba en cualquier parte. Salía el primero en los semáforos, petardeando enloquecido como una llamarada y dejando atrás a los Ferraris. Derrapaba en los pasos de cebra, deambulaba por la ciudad con el corazón en un puño, pendiente siempre de los autobuses traicioneros y los taxis furibundos, sonriendo sin parar como un verdadero gilipollas. Recuerdo con afecto mi primera hostia, en una callejuela tras el Banco de España, causada simplemente por mi tendencia a precipitarme. Recuerdo también un día, viviendo en Príncipe Pío, en que dejé la moto durmiendo en plena Glorieta de San Vicente (para los que no sóis de aquí, es un punto neurálgico donde confluyen decenas de líneas de autobús y metro y por donde entran todos los coches que vienen de las provincias del oeste) y amaneció absolutamente irreconocible, cubierta de polvo sahariano y desmontada de arriba a abajo por los ladrones.
A pesar de todo, aquella motito naranja me anunciaba tímidamente lo que vendría a continuación. Empecé a necesitar más. Enviadiaba a aquellos que salían al campo a pasear con sus inmensas motos ronroneantes y volvían cubiertos de barro y mirada vidriosa, ebrios de adrenalina, de brisa, de sudor y de alquitrán. Y decidí dar el salto a las marchas, así que me compré una Suzuki Marauder de 125. Por aquel entonces tenía un amigo, Juanma, que me acompañó al concesionario y me enseñó a usar el pie: primera, neutra, segunda… Con aquella moto fui a Toledo -se calentó tanto que tuve que dejarla descansar a medio camino- y definitivamente descubrí lo que era tener un motor fiel protestando entre las piernas. Sus movimientos eran ampulosos, algo torpes, pero muy nobles. Con esa Marauder me ocurrió algo por primera vez que me sorprendió grandemente, pero que luego supe que es algo frecuente entre los propietarios de motos. Un buen día me bajé de ella y al alejarme, me di la vuelta, y le sonreí.
Y entonces, cometí un error.
Mis vacaciones de verano solían ser relámpagos fugaces de felicidad en algún lugar insólito y exótico. Dado que sólo disponía de una macilenta decena de días cada año, los aprovechaba para viajar al otro lado del mundo y vivir al límite, extrayendo todo el jugo a la vida, dilatando los dias al inflarlos de experiencias, bombardeando mis sentidos con olores, colores, sabores y rostros completamente diferentes. Hace dos veranos, se me metió en la cabeza conocer Japón. No sé cómo fui a parar a una web en la que ofrecían motos con GPS, con su ruta diseñada y los hoteles reservados. Tú sólo tenías que subirte a la moto y seguir instrucciones. La idea me volvió loco, y decidí sacarme el carnet de conducir de cilindradas altas sólo para hacer ese viaje. Recuerdo que estuve a punto de tener que cancelarlo porque me tocó en el primer examen la Marquesa de Móstoles (una vieja polvorienta de voz fatigada cuya labor en esta vida consiste en repetir “prueba terminada” a todo pobre infeliz que se presenta a examen en su turno, y que por este motivo es bastante conocida en la scene motera madrileña). Para aquellos que sientan curiosidad, el examen en aquel momento consistía en
subirse a una moto trucada imposible de calar (ya las preparan así en las autoescuelas), y hacer una serie de círculos y eses evitando conos a unos cinco kilómetros por hora. Luego, pasar entre unos palos, recorrer cual precario funambulista un bordillo de seis metros, y terminar tocando un palito. El cómo demuestra eso que puedes conducir una moto de gran cilindrada es algo que se escapa completamente a mi comprensión. El caso es que a la segunda, a escasos días de partir para Japón, aprobé el examen (era el día libre de La Marquesa). En Japón me esperaba una Yamaha diminuta con aspecto de avispa peligrosa y enfadada. Me subí a ella, y el casco me susurró los primeros kilómetros. Salí de Tokio con facilidad, sorteando un tráfico endiablado, oliendo a mi paso los restaurantes de carretera, los árboles, las gasolineras, los escapes de los coches, sintiendo bajo mis nalgas los pistones furiosos de la pequeña Yamaha. Me maravilló el sol ametrallando la carrocería de plástico de la moto, la nitidez con la que percibía cada infinitesimal detalle del asfalto, los colores de las copas de los árboles, la grava gris de la cuneta, los rastrojos resecos del arcén. Descubrí el viento y el sonido de las cigarras. Vi a la gente viviendo sus vidas lánguidamente entre los arrozales y escuché sus diálogos en lengua cantarina. Sentí que el mundo entero me pertenecía a mi y sólo a mi. Que la carretera y yo éramos uno solo, y que todo estaba bien. Subí los alpes japoneses, los volví a bajar, y en cada curva, la inefable sensación de libertad hundía en mi espina dorsal más y mas su aguijón de escorpión rezumando veneno y me espoleaba para seguir adelante, apurar, surcar la brisa y el calor del verano. Sentí el aroma de la ruta. Me llovió sin parar, una lluvia cálida y densa que empapó hasta el último resquicio de mi alma. Atravesé la niebla espesa y los atardeceres infinitos. El sol resecó mis labios y me quemó los brazos. El zumbido del aire aturdió mis sentidos. Cada vuelta de rueda me sentía más completo, mis problemas y mis preocupaciones caracoleaban a mis espaldas y se perdían en las curvas de la carretera como papelitos empujados por el viento. Sonreí días enteros sin motivo alguno más que estar vivo. Y en ese momento, me convertí en un motero.
Cuando tuve por vez primera la idea de huir de mi vida, de resetearme, de convertirme en alguien mejor de lo que soy, cuando soñé y decidí hacer realidad mis sueños, tuve claro que sería así, como lo estoy haciendo. En moto. No puedes explicar qué sientes a lomos de una de estas bestias ronroneantes y caprichosas. Pero desde luego, la sensación no es de este mundo. Con una moto entre las piernas no te queda más remedio que enamorarte de este miserable mundo que nos ha tocado vivir.
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Salíadarunavuelta: La vuelta al mundo en moto de Fabián Barrio
about 3 months ago
Mira que llevaba tiempo visitanto tu web y siguiendote por twitter, pero no había leído el artículo del porqué de hacer un viaje en moto (o de donde venía esta idea). ¡Muy bueno! Mira que después de leerte y releerte no te imaginaba yo con un descapotable rojo…jeje
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about 1 year ago
Me imagino que no te debe costar continuar, ya forma parte de tu vida, tu vida es viajar en moto y ver cosas que solo en moto tienen ese sabor especial, te impregna de olores y sensaciones. Es la libertad absoluta.
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about 1 year ago
Estimado Fabian,
K crak!!! , bueno ante todo Feliz Año, y que disfrutes de este 2011, me ha encantado tu descripción de cómo llegaste a la moto. Se te escapó un detalle. Estando trabajando en tu casa, y asqueado de tu coche rojo, yo llegue con mi GS500 pasando de un atasco monumental por todo Madrid, y te quedaste mirándola con ganas, todavía no te habías comprado la moto naranja, y yo te quise vender la mia, que ya le tenía la cruz puesta por coger algo mayor. Ahora me muevo con una Suzuki Burgman 650 Executive, un tractor, pero muy funcional en la cuidad y con un cofre alucinante. Tu comentario me sorprendió cuando te la ofrecí, (ida y vuelta de nuestras transacciones). “- Si te la compro, seguro que me vicio…”, y vaya que si, te ha llevado a dar la vuelta al mundo, pero como te conozco un poco, la verdad es que en ti no me sorprende. Ante todo mucho ánimo y adelante!!!!. Ten cuidado y sigue disfrutando, eres un ejemplo para muchos, en los que yo me incluyo. Un fuerte abrazo de tu amigo. David.
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about 1 year ago
Hola, me impresiono mucho el como llegas a la moto, porque mi caso fue similar, nuestra Bogotá esta hecha un desastre casi postguerra, todas las vías estan rotas o en obra eterna porque el gobierno de Samuel Moreno es parte de lo que acá llaman el “cartel de la contratación”. toda la vida quise mi moto, pero no había sido posible ($$$), despues de un fuerte ahorrro de casi dos años lo logré. buscaba una Scooter, pero luego vi una 125 interesante, luego un amigo me afectó el gusto y pense en una doble proposito 650, finalmente decidí esperar 6 meses más y llego mi consentida Vstrom y despues de esto solo debo decir que no me bajo de ella. Gracias a esto he podido conocer mi país de una manera diferente, que aquellos que viven en un avión no lo han logrado entender.
Que bueno fue haber encontrado este post, que buenas lecturas las que me esperan
Saludos!
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about 1 year ago
En referencia a tu primera experiencia en moto,me a venido al recuerdo mi primera moto con marchas una rieju drac de 50 refrigerada por agua,desde Leganes a Chinchon tuve que parar 2 veces a repostar y enfriarla,la sensacion identica de saber que todo esta a tu alcance tan grande y tan pequeño que hasta dia de hoy que llevo una gran turismo de 1200cc,esto parece una telenovela estoy engachadisimo te deseo toda la suerte del mundo un abrazo….
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about 1 year ago
Hola! Saludos desde colombia.
Me pone los pelos de punta en leer tus cronicas, definitivamente estas viviendo una de las mejores experiencias que puede vivir el ser humano o al menos los seres humanos que somos capaz de compartir y reconocer tu pasion.
Me encanto la manera a la que te referiste a tu moto en japon, la Yamaha diminuta con aspecto de avispa peligrosa y enfadada. Jajaja simplemente demasiado gracioso.
Mucha suerte en tu viaje. Goodspeed.
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about 1 year ago
“Con una moto entre las piernas no te queda más remedio que enamorarte de este miserable mundo que nos ha tocado vivir.”
Esta frase tuya resume perfectamente porque tenemos muchos esta pasión por la moto.
Mucha suerte en tu viaje y gracias por dejarnos disfrutar compartiendo tus experiencias.
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about 1 year ago
Animos Fabian, que envidia nos das a un monton de moteros!!!
Soy de BCN y vivo en Buenos Aires. Cuando pases por suramérica y necesites algo ( alojamiento, ayuda,consejos,datos, un colega que te acompañe unos kms en tu vueltecita al mundo….) solo tienes que decirlo.
Con mi hijo de 8 años (también motero él, motocross) seguimos tus avances y nos gusta mucho. Te has convertido en el “reality show” adictivo para mi y mi hijo….
Lo dicho, cualquier cosa, tienes un amigo en Buenos Aires que gustosamente te ayudara en lo que podamos.
Saludos a Fefa y cariños a la Vaca.
Un abrazo campeón,
Oriol
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about 1 year ago
Mira la Web oficial de Fefa, han colgado una aventura similar a la que quieres hacer tu.
http://www.honda-montesa.es/iconos-Honda/Documental-Jugatsu-Toi.php
Indican que utilizó dos motos (imagino que una la destrozaría.)
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about 1 year ago
¿12 años? Qué marica
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about 1 year ago
Uf uf uf uf….increible y envidiable (en plan sano)….disfruta de tu viaje a tope y piensa siempre que aunque en tu aventura estás solo….te llevas una pequeña parte de todos los que estamos aqui, siguiendote y apoyandote…..
Siempre adelante compañero y nunca atrás!!!!!
V´sss
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about 1 year ago
Hace poco, intentando descubrir porqué se establece esa relación entre moto y motero-a, llegué a la conclusión de que la moto, para estar viva, necesita algo o a alguien con cerebro que la mantenga en equilibrio. Ella sola no funciona, ni con mando a distancia, igual que la bicicleta. Precisa de la mente de quien la monta para cobrar vida.
Por eso ahora me explico el vínculo entre la máquina y quien la maneja.
Igual pasa con una tabla de surf, pero NUNCA con un enlatado.
Si esperamos algo de tu viaje es que nos relates tus sensaciones.
Enhorabuena por la decisión.
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about 1 year ago
Esta frase: “Un buen día me bajé de ella y al alejarme, me di la vuelta, y le sonreí.” lo define todo.
El que no lo haya hecho nunca no sabe de lo que hablamos, y el que lo hace o lo ha hecho sabe lo que es la complicidad que existe entre un motero y su maquina, sea la que sea.
Es como el famoso dicho del motero y el perro que saca la cabeza por la ventanilla del coche. Real como la vida misma.
Saludos
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about 1 year ago
animo fabian con un par!!!…que cumplas tu sueño y nos lo cuentes a la vuelta………
EL CLUB HONDA CBR1000F ESPAÑA ESTARA SIEMPRE A TU LADO
UVESSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS!!!
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about 1 year ago
es una maravilla lo que vas a hacer, sin duda es apaionante, supongo que algun dia te sentiras con mas anomos que otros e incluso algun dia puede ser que te quieras echar atras, no se a lo mejor no te pasa, pero si es si, sigue adelante con tu proyecto, empezalo y terminalo totalmente como lo tienes previsto, no te arrepentiras nunca. Te lo dice una persona que siempre quiso hacerlo y nunca lo hizo, ahora me arrepiento de no haberlo echo, aunque quien sabe si alguna vez…mucha suerte y disfruta deesta vida maravillosa.
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about 1 year ago
ERes supervaliente Fabián, siempre te he admirado pero ahora todavía más. BEsos.
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about 1 year ago
Muy buen relato. Me ha encantado.
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about 1 year ago
Buaf!!! sin duda eres un privilegiado!! que envidia!!!!
Algún dia podré hacer yo un viaje así.
Mucho ánimo y mucha suerte!!! y vé contandonos!!!
un saludo desde Málaga.
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about 1 year ago
Excelente relato.
Volviendo a los clásicazos, ya lo dijo Homero:
“El Paraiso es el viaje al Paraiso”.
Y eso que lo más parecido a una moto en la época del autor griego era un ciervo con flato.
Enhorabuena, tu viaje a comenzado y nuestro deleite, también.
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about 1 year ago
Solo el/la moter@ entiende la sensación de libertad que se siente cuando un@ se sube a su máquina con el horizonte de fondo, el sol por testigo y la brisa de compañera.
Un saludo y V´sssssss
Pd. buen relato.
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about 1 year ago
Supongo que ya no tienes ninguna duda que eres un motero no? Empiezas tu escrito diciendo que no eres un motero al uso, pero al leer tu texto creo que queda claro que lo eres de la cabeza a los pies!
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about 1 year ago
Creo que se poeta del cual Hablas, El y Tus Palabras Han calado muy profundo…
Y creo que todos deberiamos Dara La Vuelta Ha este Mundo…
Suerte con Tu viaje,(estaremos contigo)
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about 1 year ago
¿ Héroe griego o quijote medieval?
¡Oh Atlas sin trabajo!
¡Cuántas envidias inspira tu aventura!
Los cincuenta héroes griegos que embarcaron en la nave de Argos, recibieron el nombre de Argonautas. Tu nos has convertidos a los que te seguimos desde casa, en “Fefanautas” embarcados en tu nave ronronearte de dos ruedas en un viaje similar al de las pasiones de los dioses mas allá de las “Rocas Azules”, y con una nave tan frágil como la de Argos, cuyo chasis eres tú.
¿Huir de tu vida? ¿ Resetearte? ¿Sensaciones más allá de este mundo?
Todos esperamos, videntes internautas que “webean” tus videos , e invidentes ( otro mundo que no puede ver ni leer tus narraciones de pasión), palpar y sentir tus mejorías como si ya estuvieras de vuelta de tu viaje.
Los dioses siempre consiguen lo que se proponen y tu conseguirás más que resetearte, mutar a una nueva forma, con la ayuda de todos los héroes inter-Fefanautas en colaboración-comunión en la propia aventura y los atrayentes y seductores hechos e informaciones que ya has comenzado a narrar y aquellos que tu viaje de quijote te deparare.
Seré también contigo un interFefa-nauta, ciego a veces, pero siempre ansioso por sentir las mejorías del ser humano, las de tu ojo, y las del ojo que te ve.
Que los irus de marzo te sean propicios y que tu fuerza te acompañe.
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about 1 year ago
Unos se dan cuenta de pequeños, como me pasó a mi, y a otros le tienen que pasar unos años por encima… pero creo que motero se nace, y que siempre hemos existido porque exploradores ya sea en burro, caballo, barco o yo que sé siempre hubo. Fabián estamos contigo!
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about 1 year ago
Ánimo Fabian!!! a ver si también nosotros aprendemos algo de mecánica para que no nos timen en el taller xD
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about 1 year ago
Muy bien , “Platero”.Es magnífico que sepas vivir con esa intensidad ,magnífico que tengas
el don de sacralizar lo cotidiano.
Viva el HIjo que parí.
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about 1 year ago
O sea que segun este escrito que hay arriba, toda esta aventura que te estas montando se la debes a Gallardón y sus obras, no??!! jejejeje!!!
Me muero de ganas de ver el último vídeo!
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about 1 year ago
Muy bueno!!!
Montar en moto es los más divertido que se puede hacer… con la ropa puesta…
Qué daño ha hecho la convalidación del carné A1 con el B1!!!!
Salu2
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about 1 year ago
Ufff, que de sensaciones se sientes leyendote,
me encantan tus palabras por que te llevan donde tu quieras llevarnos, y muy pronto será muyyy lejos.
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about 1 year ago
La perfecta historia de amor, sin duda!!!
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about 1 year ago
Me gusta esa filosofía…yo la practico, cuando puedo y me dejan (estoy en etapa: mamá ¿falta mucho?) pero con la bici. Viajes varios los tengo en tareas pendientes.;))
Me gusta leer la evolución del jinete de dos ruedas
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about 1 year ago
Sigue así que me tienes enganchado.
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about 1 year ago
Genial Fabián, me encanta el toque que le das a las cosas, muy bien explicado , ….. que guay…..!!!
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about 1 year ago
Bonito relato. Rítmico e intenso.
Snif.
Recuerdo mi primera moto. Un Vespino trucado y con un tubarro que la ponía a 75Km/h en llano. La tenía a pachas con un amigo mientras que el resto de colegas tenían la suya propia. Los muy cabrones nos llamaban los “Dos hombres y un Vespino”.
Bueno en realidad no es cierto pero que la realidad no te estropee un buen chiste. O uno malo.
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about 1 year ago
¡Qué interesante lectura…! Ánimo…
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about 1 year ago
Joder, colega, lo que va a molar seguir tu viaje!!!!
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